Canadá: el gigante donde Trump ha catapultado el nacionalismo

El expansionismo de Donald Trump ha reforzado un nacionalismo en Canadá aparejado a valores progresistas. Con ello ha reforzado a los liberales y lastrado a los conservadores de cara a las elecciones. Es un precedente para la Unión Europea, donde el presidente estadounidense puede desencadenar una eclosión europeísta.
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Canadá: el gigante donde Trump ha catapultado el nacionalismo
Fuente: Pxhere

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Canadá vive una oleada nacionalista sin precedentes motivada por las bravatas anexionistas de Donald Trump en el vecino Estados Unidos. Se expresa en la formas típica de cualquier chovinismo: cantos emocionados del himno en los estadios, propuestas de boicot a los productos estadounidenses y al mero viaje al país, etcétera. El ya ex primer ministro Justin Trudeau decía en su inicio que los canadienses están “más unidos que nunca”, y las encuestas parecen confirmarlo. 
Pero esa unión nunca ha sido rocosa, ni fácil de mantener. Canadá es el segundo país más grande del mundo, un país plurinacional y multilingüe en el que, además de varias naciones indígenas, habitan los francoparlantes de Quebec. Esta vasta provincia protagonizó dos referendos de independencia en el siglo XX, uno en 1980 —en el que el sí a la independencia obtuvo el 40,4% de los votos— y otro en 1995, donde el 49,4% de los votantes estuvieron a punto de conseguir la secesión. Podría suponerse que allá no gusta demasiado esta eclosión de patriotismo de la hoja roja de arce, pero los sondeos de las inminentes elecciones del 28 de abril apuntan a lo contrario.
Un nacionalismo difícil
Canadá es uno de esos Estados predominantemente blancos de la Commonwealth cuyo acceso a la soberanía fue progresivo, sin grandes fechas dramáticas (una revolución, una guerra de independencia o unificación…). Sus hitos son el Acta de Constitución de 1867, el Estatuto de Westminster de 1931 y el Acta de Canadá de 1982. El país, hoy, sigue siendo parte de la Corona de Londres, representada por el gobernador o gobernadora general, que actualmente es Mary Smith.
Al igual que ocurre con Australia o Nueva Zelanda, las guerras mundiales fueron el factor principal de surgimiento de un orgullo canadiense distintivo, de dos maneras contradictorias. Por un lado, la satisfacción por haber contribuido al esfuerzo de guerra. A veces se ensalza la batalla de la cresta de Vimy de 1917 como fundacional de la nación canadiense, de la que...

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Pablo Batalla Cueto

Gijón, 1987. Licenciado en Historia, corrector de estilo, traductor y ensayista. Autor de cinco ensayos, el último de ellos Yo podría haber sido Fidel Castro (2024). Colabora con medios como Público, La Marea, Jot Down o Nortes y coordina la revista cultural digital El Cuaderno.