No son sólo los ‘criptobros’: el bitcoin ya es parte de la economía mundial

El uso del bitcoin se está normalizando. Como opción de pago, para asegurar los ingresos en regímenes autoritarios o con fines criminales, su expansión está llevando a los países a regularlo. Sigue siendo un activo volátil, pero los mayores riesgos serán los vacíos legales y el desconocimiento de la población.
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No son sólo los ‘criptobros’: el bitcoin ya es parte de la economía mundial
Fuente: elaboración propia con Midjourney

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Invertir en bitcoin ya no es sólo cosa de atrevidos y criptobros. Esta criptomoneda ha sido un activo de alto riesgo por su alta volatilidad, pero algo está cambiando: sus movimientos son cada vez menos bruscos. En marzo la cotización superó por primera vez los 70.000 dólares, y siguió subiendo hasta superar los 72.000 en abril. Desde entonces se ha estabilizado en un precio un 9% inferior, a diferencia de caídas de más del 50% después de récords anteriores.
El bitcoin se está generalizando en perfiles muy variados. Cada vez más ciudadanos lo usan con nuevas formas de negocio y de pago. El avance autoritario en Rusia o Venezuela y del crimen organizado internacional también explica este fenómeno, no exento de riesgos. Precisamente por ello se ha empezado a regular el mercado de los criptoactivos, para garantizar unas condiciones mínimas de seguridad. Con todo ello se está generando un círculo que hace que el bitcoin, aunque siga siendo volátil, tienda a normalizarse.
Una volatilidad cada vez más estable
Detrás de la volatilidad del bitcoin está su propia base tecnológica: blockchain. Esta ‘cadena de bloques’ está formada con nodos entrelazados bajo un cifrado que permite a sus usuarios operar sin intermediarios y de forma anónima. La ausencia de un banco central hace que el bitcoin evolucione según lo que hagan los miembros de la cadena. Por tanto, la especulación afecta su cotización: de ahí tantas caídas abruptas.
No obstante, la red Bitcoin tiene sus propias normas, como el protocolo que limita la cantidad a veintiún millones de bitcoins. Debido a ese protocolo, aproximadamente cada cuatro años se produce el halving, por el cual la recompensa por minar nuevos bitcoins se reduce a la mitad. Esto hace que salgan con menos rapidez al mercado, contribuyendo a su escasez, una dinámica contraria a la de las divisas tradicionales. Mientras que estas últimas tienden a depreciarse por la inflación, el bitcoin se mantiene al alza.
El último halving se produjo el pasado abr...

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Mariola Gomariz

Molina de Segura (Murcia). Graduada en Relaciones Internacionales y Máster en Economía Internacional y Desarrollo por la UCM. Máster en Dirección Internacional de Empresas por la UC3M. Apasionada por la geopolítica y la economía.