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¿Cuáles son los países que más bitcoin minan en el mundo?

Hasta junio de 2021 China era el país del mundo donde se minaba más bitcoin. La prohibición ha trasladado la industria a EE.UU y Kazajistán
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En el mundo hay más de 7.000 criptomonedas, unas divisas digitales protegidas por criptografía que se han convertido en uno de los vehículos de inversión —y especulación— más conocidos del momento. Nacieron tras la crisis financiera de 2008 como alternativa a las transacciones bancarias y desde entonces la popularidad del minado no ha parado de aumentar en el mundo durante los últimos años, con bitcoin y ether a la cabeza. Al ser los propios usuarios quienes las crean y las intercambian, el movimiento de criptomonedas no conlleva gastos extra, aunque también presenta varios riesgos: es un sector poco regulado, sometido a una alta volatilidad y con pocos avances en términos de transparencia.

Pese a que existen muchos tipos de criptomonedas en el mundo, ninguna otra alcanza la popularidad y la capitalización de bitcoin, cuyo minado ya genera un consumo energético similar al de Suecia. Pero, ¿en qué consiste exactamente este proceso? En pocas palabras, el minado es la técnica mediante la cual se crean nuevas monedas y se ejecutan transacciones entre sus usuarios. Es también el pilar de la tecnología en la que se basa esta criptomoneda, conocida como blockchain.

La particularidad del bitcoin, y del resto de criptos, es que se trata de una moneda que no está referenciada a ningún banco central nacional. Es decir, es un valor que se salta los intermediarios y que funciona de manera descentralizada. Y eso es posible gracias a la existencia de una cadena de bloques o blockchain, una especie de base de datos que actúa como libro de cuentas y que es gestionada de manera conjunta por todos los participantes. Cada operación es registrada en esa base de datos por cada usuario, de forma que toda la comunidad comprueba —de forma automática— que todo está en orden y que no se producen desajustes, sustituyendo así la labor de supervisión que debería ejercer un banco.

Las transacciones van agrupándose en bloques que, una vez completados, están listos para ser validados o sellados. Y ahí es donde interviene el minado de bitcoin, a través de la realización de una serie de problemas matemáticos tan complejos que se requiere un software especial, un ordenador con una gran potencia y un suministro de energía estable para poder resolverlos. 

La blockchain, ¿revolución o burbuja?

China, que cuenta con un red eléctrica barata y segura basada en su mayoría en el carbón y en hardware informático asequible, fue hasta la segunda mitad del 2021 el principal destino de este tipo de actividad —en junio China concentraba el 34% de la potencia de minado o hashrate , según los datos de la Universidad de Cambridge—. Sin embargo, en septiembre Pekín decidió prohibir y declarar ilegal todas las transacciones con criptomonedas, su minado e incluso su publicidad. El Banco Popular de China argumentó que las monedas digitales eran un problema para la seguridad nacional y la de los activos de los ciudadanos.

Muchos de los mineros que operaban en China decidieron entonces mudarse a la vecina Kazajistán —la provincia fronteriza de Xinjiang aglutinaba el 59% de la minería china de criptomonedas—, donde el suministro de energía contaba con una potente red gracias a sus cuantiosas reservas de hidrocarburos. Kazajistán descartó además en un principio gravar las actividades relacionadas con el minado de criptomonedas.

Así, a fecha de agosto de 2021, último mes para el que hay datos disponibles, Estados Unidos dominaba la minería de bitcoin con el 35% de la potencia de minado, seguido de Kazajistán —18%—, Rusia —11%—, Canadá —10%—, Irlanda —5%—, Malasia —5%— y Alemania —4%—.

Sin embargo, el panorama está llamado a cambiar tras la crisis que ha estallado recientemente en Kazajistán, en parte relacionada con industria cripto del país. En octubre el país ya estaba experimentando problemas de sobrecarga en su red energética a causa de la minería de bitcoin y el resto monedas. Los cortes de internet para contener las protestas han aumentado la tensión en el sector, a lo que hay que sumar la entrada en vigor en 2022 de un nuevo impuesto que obliga a los mineros a pagar por la energía.

Lo que la crisis de Kazajistán enseña sobre la debilidad de las criptomonedas

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