La ruptura en el Atlántico que causará nuevos desastres climáticos

El colapso de la “circulación del vuelco meridional del Atlántico” por el cambio climático provocará a su vez temperaturas más extremas en todo el mundo. Cada vez hay más consenso sobre la llegada al punto de no retorno durante este siglo
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La ruptura en el Atlántico que causará nuevos desastres climáticos
Fuente: El Coleccionista de Instantes (Flickr)

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La circulación del vuelco meridional del Atlántico (AMOC, por sus siglas en inglés) es el conjunto de corrientes marinas en el océano Atlántico que transportan las aguas frías hacia el sur y las aguas cálidas hacia el norte. Es la parte atlántica del sistema de corrientes marinas responsable de la “circulación termohalina”, que redistribuye el calor por las diferentes regiones y, por tanto, ayuda a regular el clima global. Además, distribuye el dióxido de carbono y los nutrientes del agua.

Un estudio publicado en la revista Nature en julio de 2023 predijo un punto de no retorno entre 2025 y 2095, lo que encendió las alarmas. Otro estudio publicado el pasado febrero en Science Advances también anticipó que la AMOC llegará al punto crítico en las próximas décadas. Pasar el punto crítico podría provocar su colapso, lo que tendría consecuencias como temperaturas más extremas. Esto incluye inviernos más fríos en el norte global, temperaturas más altas en el Ecuador o aumentos del nivel del mar.

Cómo funciona la AMOC

La clave para la circulación del vuelco meridional del Atlántico es la diferencia en la densidad del agua, determinada por su salinidad y temperatura. El agua caliente, menos densa por contener menos sal, fluye hacia el norte a poca profundidad. En el camino se evapora, aumentando la proporción de sal, hasta llegar al norte del Atlántico, donde se enfría. La mayor concentración de sal y la menor temperatura hacen que el agua sea más densa y se hunda frente a Groenlandia, tomando el camino al sur en una corriente continua por el contraste entre las aguas. Así, la AMOC ocurre al subir por las costas europeas. Eso permite que los inviernos sean más suaves en Europa que en Norteamérica, por donde pasa la AMOC en su camino al sur.

Sin embargo, esta corriente se está ralentizando. El deshielo de los polos y el aumento de la temperatura del mar a causa del cambio climático y de las emisiones de gases de efecto invernadero aumentan el agua dulce en el norte de la AMOC. En el norte de Europa, al ser el agua más caliente y menos salada, es más difícil que se hunda para continuar la corriente, lo que ralentiza e incluso puede llegar a detener el fenómeno.

Nuevos desastres climáticos

La circulación del vuelco meridional del Atlántico se ha detenido varias veces en la historia del planeta. Por ejemplo, durante la última Edad de Hielo hace más de 12.000 años. La AMOC se detuvo debido a un rápido deshielo de los glaciares, lo que causó fluctuaciones de temperatura de hasta diez y quince grados en una década en el hemisferio norte. Sin embargo, la AMOC nunca se había ralentizado tan rápido como ahora, durante un siglo en vez de miles de años, debido a la acción humana en lugar de causas naturales.

El colapso de la AMOC tendría consecuencias graves para el planeta. El dióxido de carbono aumentaría aún más debido a la pérdida de su capacidad de absorción. Asimismo, el clima en la región del Atlántico Norte cambiaría con frío extremo, vientos más fuertes y tormentas atmosféricas y marinas más frecuentes e intensas. Mientras tanto, las precipitaciones también se reducirían en el hemisferio sur, especialmente en el Amazonas, Australia y el sur de África.

Por su parte, en las regiones subtropicales aumentarían el calentamiento y la desertificación. En África occidental e India podrían incluso interrumpirse los monzones, el aire tropical marítimo, húmedo y cálido presente en sus climas. Todo ello afectaría la capacidad estatal de proporcionar agua y alimentos, y muchos ecosistemas terrestres y marinos no podrían adaptarse a los cambios climáticos tan drásticos.

Además de la correlación entre el cambio climático y el debilitamiento de la AMOC, cada vez hay más consenso sobre su posible colapso. El informe general de marzo de 2023 del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático consideraba improbable que la AMOC colapsase este siglo. Aun así, advertía que “si ocurriera, muy probablemente causaría cambios abruptos en los patrones climáticos regionales y grandes impactos en los ecosistemas y las actividades humanas”. Los estudios posteriores en Nature, publicado en julio, y Science Advances, el pasado febrero, añadieron evidencia para proyectar que el punto de inflexión ocurrirá de aquí a 2095 o en las próximas décadas, respectivamente.

Natalia Ochoa

Toledo, 2000. Estudiante de Relaciones Internacionales y Economía en la Universidad Rey Juan Carlos (URJC). Interesada en la geopolítica, la economía, los movimientos sociales y la cultura.

1 comentario

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    JAVIER JULIÁN SEGARRA

    Hola Natalia, el informe general de 2023 del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático en sus modelos climáticos no contemplaba adecuadamente los parámetros relacionados con la posibilidad de ruptura de AMOC. Además, consideran en el IPCC que a medida que tengamos más datos y mejores procedimientos, la probabilidad de ocurrencia de ese fenómeno se reducirá. Pero precisamente los nuevos estudios de Science Advances y Nature aportan esos nuevos datos y tecnologías. Fruto de ello, cuando más sabemos sobre el tema, más alarmante se revela. Posiblemente el nuevo informe del IPCC se haga eco de estos nuevos estudios y eleve el nivel de alerta «general».

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