En 1990 Amartya Sen, economista indio y Premio Nobel de la Paz, publicó un artículo en el que daba un toque de atención a la humanidad sobre la aparición de un desequilibrio demográfico sin precedentes en Asia: si biológicamente las mujeres suelen tener más longevidad que los hombres, no ocurre lo mismo en este continente. Los censos de población realizados recientemente parecen confirmar de lo que Sen advertía: en India faltan aproximadamente 63 millones de mujeres, y algo parecido ocurre en países como China, Pakistán, Bangladés o Afganistán.
Esta desproporción nace como fruto de la anquilosada tradición de la preferencia por los hijos varones, lo que históricamente ha causado abortos selectivos e infanticidios, así como la transacción de la mujer como una propiedad del hombre y maltrato y violencia sexual, que muchas veces acaban en feminicidio. ¿Por qué semejante rechazo hacia las niñas y mujeres? Después de todo, la condena irrevocable para las mujeres es una práctica que ralentiza a gran escala la productividad y el desarrollo de un país, por mucho auge económico que esté experimentando.
Un lugar paradójico en el mundo
Suscríbete a EOM para seguir leyendo este artículo
Lo que pasa en el mundo te afecta. Comprenderlo es más necesario que nunca
Continuar
Anual · Cancela en cualquier momento