Así se juzgó el genocidio de Ruanda (y por qué no vale para Israel)

Se cumplen treinta años del genocidio en Ruanda, que dejó 800.000 muertos. Sus máximos responsables respondieron ante la justicia internacional, y el resto en cortes comunitarias. El caso es distinto a la masacre israelí en Gaza, pero muestra que la cárcel no basta para resolver un conflicto.
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Así se juzgó el genocidio de Ruanda (y por qué no vale para Israel)
Fuente: Stacking Stack (Tumblr)

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Decenas de vecinos escuchaban la asamblea en silencio. Uno de ellos lideraba la sesión y daba paso: primero a testigos, a las víctimas o familiares y finalmente al acusado. Isaie Karegeya era uno de ellos. Había matado a varios miembros de la etnia tutsi entre abril y julio de 1994. Ahora se enfrentaba a su pueblo. Si reconocía los cargos, aceptaba su culpa y pedía perdón a las víctimas, se le aplicaría la ley de amnistía y no pasaría por la cárcel; sólo tendría que hacer trabajo comunitario. Así fue.
En 1994, Ruanda vivió uno de los peores genocidios de la historia. El país se tiñó de sangre en sólo cien días: alrededor de 200.000 personas de la etnia mayoritaria hutu asesinaron a machetazos a los de la minoría tutsi, así como a otros hutus moderados o casados con tutsis. Treinta años después se siguen desenterrando fosas comunes, pero las estimaciones los sitúan en unos 800.000 muertos. El genocidio acabó cuando las fuerzas del Frente Patriótico Ruandés (FPR) de Paul Kagame, de la etnia tutsi que estaba siendo asesinada, se hicieron con el poder. Ahí empezó el dilema: ¿cómo juzgar un genocidio? 
El ejemplo de Ruanda
El genocidio de Ruanda estuvo marcado por la división histórica entre hutus y tutsis, fomentada por las antiguas autoridades coloniales alemanas y belgas. El reino tutsi de Ruanda había sido uno de los más antiguos de África, y volvió al poder con la descolonización. Entre 1959 y 1962, una revolución hutu tomó el control y fundó la república actual. Ante la represión, muchos tutsis huyeron del país. En 1987 se creó el FPR, que en 1990 comenzó la guerra civil de Ruanda. Los Acuerdos de Arusha de 1993 buscaban terminar el conflicto, pero el asesinato del presidente hutu, Juvénal Habyarimana, dio pie al genocidio entre hutus radicales el 7 de abril de 1994. Los hutus representaban el 85% de la población y los tutsis sólo el 14%.
El nuevo Gobierno del FPR buscó condenar a los responsables, pero vio que sería inabarcable para la justicia tradicional. E...

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David Soler

Valencia, 1995. Periodista e investigador. Fundador del medio África Mundi. Graduado en Periodismo por la Universidad de Navarra. Escribo sobre África subsahariana, con un interés en política, democracia y conflicto, sobre todo en el este y sur del continente.