Por qué Ucrania se ha llevado la guerra contra Rusia hasta Sudán

Las fuerzas especiales ucranianas llevan meses operando contra paramilitares rusos y sudaneses en este país. Su objetivo es cortar el suministro de oro con el que el Kremlin financia la invasión y sortea las sanciones. Zelenski también está pagando el armamento que le ha dado el Gobierno ‘de facto’.
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Por qué Ucrania se ha llevado la guerra contra Rusia hasta Sudán
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Los primeros indicios emergieron en septiembre de 2023: una serie de vídeos filtrados en redes sociales que mostraban ataques con drones contra las Fuerzas de Apoyo Rápido sudanesas (RSF, por sus siglas en inglés). Es una de las facciones de la guerra civil en Sudán, que ha recibido apoyo de la compañía militar privada rusa Wagner. Según una investigación de la cadena estadounidense CNN, una fuente militar ucraniana había admitido que los servicios especiales de su país “probablemente eran los responsables”.

Pese a que fuentes militares estadounidenses aseguraron desconocer la operación y que un alto cargo del Ejército de Sudán la negó de plano, otros expertos consultados por la CNN confirmaron la similitud entre estos bombardeos y los de las fuerzas ucranianas contra la invasión rusa. Entonces surgieron preguntas lógicas: ¿era una operación real, o una acción propagandística?, ¿los vídeos mostraban lo que aseguraban quienes los promovían? Pero desde entonces las pruebas se han acumulado: Ucrania está llevando a cabo una guerra secreta contra fuerzas paramilitares rusas en Sudán con la connivencia de un bando de la guerra.

Una operación prevista

La intervención en Sudán llevaba tiempo en la mira de las autoridades ucranianas. El jefe de la Dirección Principal de Inteligencia, Kirilo Budánov, había afirmado en abril que “cualquier autor de crímenes de guerra o crímenes contra la humanidad en Ucrania” sería “encontrado y eliminado en cualquier parte del mundo”, una declaración que sonaba algo grandilocuente. Sin embargo, el ministro de Exteriores, Dmitro Kuleba, aseguró en agosto que la estrategia de su país pasaba por “liberar África del cepo de Rusia”.

En octubre, un par de semanas después de los primeros indicios, empezó a circular un vídeo que mostraba a supuestos miembros de las fuerzas especiales ucranianas atacando objetivos de Wagner y las RSF en un entorno aparentemente africano. El clip fue verificado por la organización de investigación en fuentes abiertas Bellingcat como probablemente auténtico, y geolocalizado en la ciudad sudanesa de Omdurmán, ubicada junto a la capital, Jartum. Era el mismo lugar donde habían tenido lugar los ataques con drones.

Lanzacohetes e interrogatorios

La primera confirmación sólida llegó en noviembre: otro vídeo publicado por el periódico ucraniano Kyiv Post, filmado con tecnología infrarroja, mostraba a un grupo de hombres armados rodeando de noche un complejo de edificios, para después atacar varias estancias con lanzacohetes. Un segundo clip, esta vez diurno, muestra explosiones en un escenario similar. Ambos vídeos habían sido filmados desde drones.

El diario citaba a una fuente anónima del sector de la seguridad y la defensa de Ucrania, que aseguraba que había una operación en marcha para eliminar a “la CMP Wagner, sus terroristas locales y los servicios especiales de la Federación Rusa” en Sudán. “El metraje probablemente muestra el trabajo de las unidades especiales de la Dirección Principal de Inteligencia del Ministerio de Defensa”, añadía el informante.

Las pruebas gráficas publicadas en las últimas semanas incluyen otro clip de bombardeos con drones contra supuestos vehículos de Wagner a finales de enero. También el vídeo de un interrogatorio de varios miembros de esta firma paramilitar —uno ruso y dos africanos— por un operativo ucraniano tras haber tomado su posición. Durante el interrogatorio, los prisioneros afirman ser un centenar de combatientes y haber viajado desde la República Centroafricana con el objetivo de derrocar al Gobierno local.

Con la evidencia acumulada, el investigador Alexander Khara, del think tank Centro de Estrategias de Defensa de Kiev, aseguraba para un artículo de The Economist en febrero que “sería lo correcto cazar a los mercenarios en África”. Finalmente, Budánov admitió en una entrevista el día 25 que equipos ucranianos llevaban tiempo desplegados en varios países. “El objetivo es la lucha por la influencia de Ucrania en el mundo y la destrucción del enemigo en todos los territorios posibles”, afirmó. Entonces ¿por qué Sudán?

Un entorno favorable a Ucrania

En primer lugar, Sudán es uno de los principales países donde opera el Grupo Wagner en África. Es el tercer productor de oro del continente, y la compañía posee minas propias y además se lo compra a otros extractores. El oro genera millones de dólares que ayudan a Rusia a mitigar las sanciones internacionales. La muerte en agosto del líder de Wagner, Yevgueni Prigozhin, no supuso el final de estas actividades, sino una reorganización bajo la marca Africa Corps, sometida al Ministerio de Defensa ruso. Al atacar este despliegue, Ucrania no sólo trata de erosionar esta fuente de riqueza, sino que obliga a Wagner a desplegar combatientes para proteger sus instalaciones y recursos en el país, desviándolos de los frentes ucranianos.

Pero la razón principal de las autoridades ucranianas para haber escogido Sudán es que es más accesible para sus fuerzas especiales. Mucho más que Mali o República Centroafricana, donde la presencia e intereses de Wagner son mucho mayores, pero también las medidas de seguridad y contrainteligencia. En Sudán, Ucrania actúa con el respaldo y en apoyo de uno de los dos ejércitos que compiten por el control del país, el de las fuerzas armadas regulares comandadas por el presidente de facto Abdelfatá al Burhan.

Devolver el favor

La tercera razón es la propia relación con Al Burhan. El pasado septiembre se reunieron con el presidente ucraniano Volodímir Zelenski en el aeropuerto irlandés de Shannon. “Hemos discutido nuestros desafíos de seguridad comunes, sobre todo las actividades de los grupos armados ilegales financiados por Rusia”, declaró entonces Zelenski. Ahora queda claro que el encuentro había ido más allá de las conversaciones.

Según una exclusiva publicada el pasado 6 de marzo por el diario Wall Street Journal, Al Burhan le había pedido ayuda a Zelenski cuando se vio asediado por las RSF en Jartum el pasado verano, pocas semanas antes del encuentro en Irlanda. El general sudanés había estado proporcionando armamento a Kiev desde el principio de la invasión rusa, y esperaba que pudiesen devolverle el favor.

Pocos días después, los primeros comandos ucranianos aterrizaban el territorio y empezaban su campaña contra los paramilitares sudaneses y sus aliados rusos. Según el artículo, alrededor de un centenar de soldados ucranianos, la mayoría de la unidad de élite de la inteligencia militar, aterrizaron en el país en un vuelo chárter a mediados de agosto. Su primera misión fue ayudar a evacuar a Al Burhan de Jartum, para después centrarse en otros objetivos.

“Es imposible superar a Rusia simplemente luchando en un pequeño pedazo de tierra, como el frente en Ucrania. Si tienen minas de oro en Sudán, tenemos que hacer que no sean rentables”, declaró al Wall Street Journal un operativo ucraniano que había liderado un equipo en suelo sudanés. Por ahora las fuerzas rusas no han logrado articular una defensa o contraataque sólido, ni se han pronunciado sobre lo que está ocurriendo. Pero la estrategia ucraniana es clara. Queda por ver si a medio o largo plazo será efectiva.

Daniel Iriarte

Periodista y analista especializado en cuestiones de seguridad global, sobre todo en las llamadas 'amenazas híbridas'. Fue corresponsal del diario ABC en Estambul y editor de Internacional en El Confidencial, y ha sido enviado especial o reportero ‘freelance’ en más de cincuenta países.