Horas después de que Estados Unidos capturara a Nicolás Maduro en Venezuela el pasado 3 de enero, una publicación en la red social X hizo saltar las alarmas en Europa. En ella, aparecía un mapa de Groenlandia con la bandera de Estados Unidos junto a la palabra ‘PRONTO’. Su autora era Katie Miller, la mujer de Stephen Miller, el subjefe de gabinete para políticas de la Casa Blanca y asesor de seguridad nacional de Donald Trump. En lugar de apagar el incendio, el presidente estadounidense confirmó días más tarde sus deseos expansionistas: “Necesitamos Groenlandia”.
En cinco claves:
- Donald Trump ha justificado su interés en Groenlandia por razones de seguridad nacional
- Pero ya tiene presencia militar en la isla y un largo historial de cooperación con Dinamarca
- Poseer la isla no es tanto una necesidad estratégica para Estados Unidos, sino personal para Trump
- Hacerse con Groenlandia le serviría para debilitar a Europa y dominar el hemisferio occidental
- Y los ataques en otros países muestran que el presidente estadounidense cumple con sus amenazas
El interés de Trump por la isla no es nuevo. Durante su primer mandato, el líder republicano intentó comprar Groenlandia a Dinamarca, pero el Gobierno danés reiteró que no estaba en venta. Sin embargo, ese afán por anexionar el territorio se ha incrementado desde su regreso al poder. Pese a las amenazas de una invasión, algunos medios estadounidenses sostienen que es una estrategia para negociar la compra de la isla o ampliar la presencia de Estados Unidos allí. Pero a Trump no le interesa negociar: su único propósito es conseguir Groenlandia a cualquier precio, aunque sea a costa de una intervención militar.
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