El tramadol, la droga que está arrasando África occidental

El tramadol, un fármaco para el tratamiento del dolor, está provocando una epidemia de opioides en África, volviendo adictas a miles de personas en todo el continente. Detrás de estas pequeñas pastillas que apenas valen veinte céntimos de dólar se ha organizado una red de tráfico clandestino que va desde la India hasta Nigeria, pasando por las manos de grupos terroristas como Dáesh o Boko Haram.
Política y eleccionesÁfrica
El tramadol, la droga que está arrasando África occidental
Fuente: elaboración propia.

Esta funcionalidad está reservada a suscriptores. Suscríbete por solo 5€ al mes.Guardar artículo

Los mercados y calles de África occidental y central llevan una década inundándose silenciosamente con un opioide llamado tramadol. Este analgésico, poco adictivo si se consume en las dosis recetadas, ha creado una crisis sanitaria por todo el continente que se ha convertido en una epidemia. Aunque estas dos regiones son las más afectadas por el consumo de tramadol con fines no médicos, el fármaco también se ha extendido a varios países del Magreb y Oriente Próximo como Irak, Irán, o Egipto, donde ya es la segunda droga más consumida entre los jóvenes. 
Este popular medicamento comenzó a comercializarse en 1977 para tratar dolores a pacientes con cáncer o recién operados. Sus efectos son diez veces menores que los de otros fármacos como la morfina o el fentanilo, la droga que está provocando la crisis de opioides en EE. UU., y por ello sus efectos adictivos también son menores. No obstante, abusar del tramadol puede provocar altos niveles de adicción y hasta paradas cardiorrespiratorias en caso de sobredosis. Pese a ello, el tramadol se ha convertido en una sustancia muy popular, ya que con una pastilla de doscientos miligramos no solo se alivia el dolor: el cansancio, el hambre y el sueño desaparecen y el usuario pasa a estar eufórico y gana rendimiento sexual. 
Sus efectos hacen del tramadol una sustancia atractiva para todo tipo de perfiles, incluyendo estudiantes, conductores o trabajadores con tareas físicas arduas, pero también militares. Los dos grupos yihadistas herederos de la organización nigeriana escindida Boko Haram, JAS e Iswap, obligan a sus combatientes a consumir una pastilla de tramadol antes de sus ataques. A su vez, los militares que combaten a los terroristas también lo consumen para mejorar su rendimiento. Todo ello no hace sino aumentar la brutalidad de los enfrentamientos. Incluso las propias víctimas del conflicto están recurriendo al tramadol para olvidar los traumas. 
El tramadol está detrás de los desórdenes de buena parte de la...

Si quieres seguir leyendo este artículo, suscríbete a EOM. Lo que pasa en el mundo te afecta; comprenderlo es más necesario que nunca.

Suscríbete por solo 6€ al mes