“Son como nosotros”: así están definiendo Polonia y Hungría la identidad europea con la acogida de refugiados
Definir qué es ser europeo es complejo. ¿Se necesita nacer en Europa, tener un cierto color de piel o religión? Hungría y Polonia están imponiendo su visión de la identidad europea con sus políticas migratorias: rechazan a los refugiados árabes o africanos mientras acogen a los ucranianos, que “son como nosotros”.
Cuando la Unión Europea aplicó la directiva de protección temporal a los refugiados de Ucrania, se aplaudió la decisión pero también se la tachó de racista. Miles de refugiados afganos, sirios o iraquíes que también lo necesitaban nunca fueron protegidos de esta manera. Las justificaciones han sido variadas: Ucrania es un país limítrofe con la UE, la dimensión de esta crisis de refugiados es mucho mayor y, por último, un argumento curioso: “Son como nosotros”. Pero ¿qué es ese “nosotros”? ¿Qué es ser europeo?
La identidad europea no es algo que esté escrito sobre mármol en la sede de la Comisión Europea en Bruselas. Ha ido cambiando con el tiempo. Europa primero se identificó con el mundo grecorromano, después pasó a ser el ideal ilustrado de la Revolución francesa y hoy, ¿cristianos rubios con ojos azules? Desde hace años los países más contrarios a la inmigración como Polonia, Hungría o República Checa, integrantes del grupo de Visegrado, son quienes están definiendo los límites de la identidad europea concediendo asilo y derechos a algunas nacionalidades y no a otras. Las políticas migratorias se han convertido en la herramienta para delimitar lo europeo.
La agenda migratoria de Visegrado cala en Bruselas
Desde hace una década este grupo de países se han opuesto férreamente a la acogida de refugiados, han bloqueado las negociaciones sobre reparto de solicitantes de asilo en la UE y han endurecido las fronteras europeas. En concreto han mantenido un discurso muy duro contra los migrantes procedentes de Siria, Irak, Afganistán y países africanos. Para el Visegrado, estas nacionalidades, idiomas y especialmente el islam no tienen cabida dentro del proyecto europeo.
Esta postura ha acabado calando en el bloque comunitario: no se ha logrado una política migratoria común, se ha criminalizado a las organizaciones que trabajan por los derechos de ...
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