¿Seguro que debemos hablar de “refugiados climáticos”?

Pese a estar ganando mucha popularidad, puede que el término “refugiados climáticos” no sea el más adecuado. Los cientos de casos a quienes se aplica el concepto que no guardan muchas similitudes entre sí, y ese no es el único problema: definir quién puede ser considerado un refugiado climático es difícil, ya que la migración suele estar provocada por varias causas distintas. Además, el uso del término puede poner en cuestión categorías jurídicas ya existentes como los refugiados políticos.
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¿Seguro que debemos hablar de “refugiados climáticos”?
Campo de refugiados en Myanmar. Fuente: Departamento de desarrollo de Reino Unido.

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La expresión “refugiado climático” se ha popularizado enormemente durante la última década, ya que, según sus promotores, permite mostrar “el rostro humano del cambio climático”. El concepto aparece frecuentemente tanto en artículos de prensa como en informes de ONGs y ha sido ampliamente debatido a nivel internacional, aunque desde la ONU han decidido desaconsejar su uso y recomendar en su lugar el término “migrantes ambientales”. A pesar de las buenas intenciones de la mayoría de las organizaciones y personas que hablan de refugiados climáticos, el uso del término es contraproducente, pues simplifica las causas y consecuencias del desplazamiento humano, y homogeneiza a millones de personas que han dejado sus casas en los entornos y circunstancias más diversas: no es lo mismo una familia que huye de los efectos puntuales de una inundación que una migración causada por la progresiva desertificación del suelo. Además, este enfoque despolitiza la gestión de los movimientos de población y la provisión de asistencia humanitaria, de la que son responsables los Estados y no necesariamente las organizaciones supraestatales, como la ONU o ACNUR, la agencia de Naciones Unidas para los refugiados. 
El discurso sobre refugiados climáticos se suele enmarcar en una narrativa apocalíptica que sugiere que las sociedades occidentales tendrán que hacer frente a oleadas de desplazados por motivos ambientales. En el discurso de presentación de la campaña de concienciación de una conocida ONG para el año 2020, su presidenta alertaba sobre las consecuencias del cambio climático en las poblaciones más vulnerables y preguntaba qué harán las sociedades occidentales cuando millones de “refugiados climáticos llamen a nuestras puertas”. Otras ONGs llevan años emitiendo mensajes similares en los que advierten de que se avecina “la mayor crisis de refugiados de la historia”. Lo cierto es que estos miedos no tienen una base científica sólida: las cifras que se suelen manejar se basan en cálculos...

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Alejandro Salamanca

Madrid, 1992. Grado en Historia por la UAM y Máster en Estudios Islámicos por la Universidad de Edimburgo. Becado por la UE en 2017 para realizar el Máster Europeo en Migraciones y Relaciones Interculturales. Investigador doctoral en el Instituto Universitario Europeo de Florencia, coordinador de la revista Fua y creador de la web Desvelando Oriente.