En el foco Economía y Desarrollo Mundo

¿Seguro que debemos hablar de “refugiados climáticos”?

¿Seguro que debemos hablar de “refugiados climáticos”?
Campo de refugiados en Myanmar. Fuente: Departamento de desarrollo de Reino Unido.

Pese a estar ganando mucha popularidad, puede que el término “refugiados climáticos” no sea el más adecuado. Los cientos de casos a quienes se aplica el concepto que no guardan muchas similitudes entre sí, y ese no es el único problema: definir quién puede ser considerado un refugiado climático es difícil, ya que la migración suele estar provocada por varias causas distintas. Además, el uso del término puede poner en cuestión categorías jurídicas ya existentes como los refugiados políticos.

La expresión “refugiado climático” se ha popularizado enormemente durante la última década, ya que, según sus promotores, permite mostrar “el rostro humano del cambio climático”. El concepto aparece frecuentemente tanto en artículos de prensa como en informes de ONGs y ha sido ampliamente debatido a nivel internacional, aunque desde la ONU han decidido desaconsejar su uso y recomendar en su lugar el término “migrantes ambientales”. A pesar de las buenas intenciones de la mayoría de las organizaciones y personas que hablan de refugiados climáticos, el uso del término es contraproducente, pues simplifica las causas y consecuencias del desplazamiento humano, y homogeneiza a millones de personas que han dejado sus casas en los entornos y circunstancias más diversas: no es lo mismo una familia que huye de los efectos puntuales de una inundación que una migración causada por la progresiva desertificación del suelo. Además, este enfoque despolitiza la gestión de los movimientos de población y la provisión de asistencia humanitaria, de la que son responsables los Estados y no necesariamente las organizaciones supraestatales, como la ONU o ACNUR, la agencia de Naciones Unidas para los refu...

Si quieres seguir leyendo este artículo, suscríbete a EOM. Lo que pasa en el mundo te afecta; comprenderlo es más necesario que nunca.

Suscríbete por solo 5€ al mes