Es incuestionable que Donald Trump genera polarización en la sociedad estadounidense: mientras el 90% de los votantes republicanos aprueba la gestión del presidente, solo el 4% de los demócratas opina lo mismo, según una encuesta de Gallup publicada en noviembre de 2019. No obstante, el gran apoyo del que goza el presidente entre las bases republicanas no ha impedido que diversas voces del Partido Republicano se hayan alzado contra Trump, el presidente más heterodoxo de las últimas décadas. Durante las primarias republicanas de 2016, el senador por Carolina del Sur, Lindsey Graham, dijo que “cuanto más sabes de Donald Trump, menos probabilidades tienes de votarle”. Ted Cruz, senador por Texas y adversario de Trump en las primarias de 2016, le describió como un “mentiroso patológico”. Hoy ambos políticos son férreos defensores del presidente e incluso son considerados como sus más leales apoyos en el Senado.
Lejos de ser casos aislados, la evolución de Graham y Cruz es extrapolable al resto del Partido Republicano. Pese a que el magnate neoyorquino se presentó a los comicios presidenciales como alguien ajeno y contrario a las élites del aparato, lo cierto es que su fagocitación del Partido Republicano es más que evidente. Veintiseis congresistas republicanos han anunciado que no se presentarán al siguiente ciclo electoral, ya que muchos de ellos se enfrentan a la difícil decisión de apoyar a un presidente con el que discrepan o sufrir una fuerte oposición interna si no le apoyan abiertamente.
Para ampliar: “De Lincoln a Trump: el deslustre del Partido Republicano”, Trajan Shipley en El Orden Mundial, 2018
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