El partido islamista Lista Árabe Unida (Ra’am, por su acrónimo en hebreo) se ha convertido en la primera fuerza política palestina en formar parte de un Gobierno israelí desde la creación del Estado judío en 1948. El ultranacionalista Naftalí Bennett, nuevo primer ministro, juró el cargo con apoyo de esta y otras siete formaciones con un solo objetivo común: poner fin al mandato de Benjamín Netanyahu tras doce años. La votación de confianza del nuevo Gobierno consiguió una mayoría estrecha: sesenta votos a favor, 59 en contra y la abstención de un diputado de Ra’am. Es la coalición más fragmentada de la historia de Israel, con tres partidos de ultraderecha, dos de centro, dos de izquierda y uno palestino islamista.
El líder de Ra’am, Mansour Abás, se convirtió en el político más cortejado de Israel tras las últimas elecciones, que resultaron en un empate técnico entre los bloques pro y anti-Netanyahu. Los cuatro escaños de Ra’am fueron decisivos para designar al nuevo primer ministro, ya que Abás no descartó pactar ni con el Likud de Netanyahu ni con otros partidos de derecha, si el acuerdo incluía beneficios para sus votantes.
El posicionamiento de Ra’am sacudió la política árabe-israelí, pues para el resto de partidos palestinos de Israel apoyar a Netanyahu es una línea roja. Hasta ahora estas formaciones han rechazado formar parte de cualquier Gobierno israelí para denunciar la ocupación y la vulneración de derechos que sufre su comunidad. Al mismo tiempo, los partidos judíos han marginalizado durante décadas a las formaciones árabes con el pretexto de la desconfianza.
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