¿Qué es el índice de desarrollo humano y cómo se mide?

El índice de desarrollo humano se basa en indicadores de salud, educación y economía, y ahora también considera la sostenibilidad
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¿Qué es el índice de desarrollo humano y cómo se mide?
Fuente: Pxfuel

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El índice de desarrollo humano (IDH) es un indicador que mide el desarrollo humano de un país a través de dimensiones de salud, educación y economía. Lo elabora el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) cada año desde 1990. Antes, el concepto de desarrollo humano se evaluaba a través del producto interior bruto, pero el IDH permitió incorporar nuevas dimensiones a la medición.

El PNUD entiende por “desarrollo humano” la prosperidad de un país según las posibilidades y libertades que ofrece a sus habitantes para vivir como desean, evaluado en tres dimensiones. En un principio, la dimensión sanitaria se medía con la esperanza de vida al nacer; los indicadores de educación eran la tasa de alfabetización en adultos y la tasa bruta de matriculación en educación primaria, secundaria y terciaria, y el indicador económico era el PIB per cápita. Desde 2010 la dimensión educativa pasó a medirse con la media de años de escolarización y los años de escolarización esperados al nacer, y el indicador económico se sustituyó por la renta nacional bruta per cápita.

Cómo se mide el índice de desarrollo humano

Para obtener el índice de desarrollo humano de un país, se calcula la media geométrica de las tres dimensiones. Su resultado es una cifra entre cero y uno. Los 192 países considerados quedan así divididos en cuatro categorías según su índice, que permite compararlos. La tendencia general ha sido al alza: el IDH medio global estaba por debajo de 0,6 en 1990 y ha aumentado año tras año hasta alcanzar un 0,737 en 2019. En el informe de 2023-2024 hay 69 países en la categoría de desarrollo humano muy alto (IDH superior a 0,8), 49 en la de desarrollo alto (entre 0,7 y 0,8), 41 en la de desarrollo medio (entre 0,55 y 0,7) y 33 en la de desarrollo bajo (inferior a 0,55).

A la cabeza de la lista se encuentran Suiza, Noruega, e Islandia, mientras que en la cola están República Centroafricana, Sudán del Sur y Somalia. La mayoría de países con IDH muy alto están en Europa, Norteamérica y Oceanía. Los de desarrollo alto se reparten entre Sudamérica, el norte de África y algunas zonas del centro y el este de Asia, mientras que los países con desarrollo medio y bajo están en África subsahariana y el sur de Asia.

Límites, sostenibilidad y nuevos temas

El índice de desarrollo humano ha ayudado a asentar una visión del desarrollo más allá de la dimensión económica. Sin embargo, sus variables no tienen en cuenta la “calidad” dentro de las tres dimensiones. Por ejemplo, tener muchos años de escolarización no significa mejor educación. Además, el IDH no tiene en cuenta la desigualdad de género o cómo se distribuye la renta entre la población. Se puede tener buenos resultados incluso si está muy concentrada. No obstante, el problema de fondo del IDH es conceptual, ya que existen distintas nociones sobre el desarrollo y sus posibles mediciones. Hasta su mayor defensor, la ONU, ha admitido que el índice no es capaz de dar una medida completa del desarrollo, a pesar de su valor.

Entretanto, la sostenibilidad también ha ganado importancia como pilar del desarrollo. Para el informe de 2020, el PNUD incluyó otro índice con una cuarta dimensión relacionada con el medioambiente. Algunos países con IDH más elevados han perdido bastantes posiciones al considerarse su impacto ambiental, mientras que aquellos con IDH bajos apenas varían su puntuación, si bien son los más perjudicados por las catástrofes climáticas. Mientras que Luxemburgo cayó de la posición veintitrés a la 154, por ejemplo, Costa Rica subió de la 62 a la veinticinco. Por tanto, los bajos niveles de desarrollo humano de ciertos países pueden estar relacionados con su mayor degradación del medioambiente.

La pandemia de covid-19, además, provocó un descenso generalizado en los valores del índice de desarrollo humano por primera vez desde 1990, ya que influyó en todas las dimensiones de los indicadores. Además, la pandemia llevó a introducir una nueva dimensión para el desarrollo humano: la salud mental. Por su parte, el informe de 2023-2024 “hace hincapié en cómo se está reconfigurando la interdependencia mundial y propone un camino a seguir en el que el multilateralismo desempeña un papel fundamental”.

Patricia Moreno

Madrid, 1997. Graduada en Estudios Internacionales por la UC3M y máster en Geopolítica y Estudios Estratégicos en la misma universidad. Interesada en temas de seguridad nacional e internacional, grupos terroristas yihadistas y dinámicas sociopolíticas en en África y Oriente Próximo. Dedico mi tiempo libre a viajar leyendo y a leer viajando.