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La amenaza del apartheid de las vacunas

La amenaza del apartheid de las vacunas
Fuente: Navy Medicine (Flickr)

Refugiados, solicitantes de asilo, apátridas y migrantes irregulares corren el riesgo de ser excluidos en los planes de vacunación contra la covid-19 o de recibir las dosis en último lugar. Ante las consecuencias negativas que esto tendría para la inmunidad global, algunos países ya recogen a estos grupos en sus estrategias de inmunización. Otros, por el contrario, priorizan a sus ciudadanos por encima del resto de residentes.

El pistoletazo de salida en la carrera por la vacunación mundial se dio en diciembre de 2020. Desde entonces, hay países más ricos que han comenzado su campaña de inmunización y han acordado grandes lotes de vacunas con las farmacéuticas, y países pobres que tendrán que esperar hasta 2022 e incluso 2023 para empezar a vacunar. Estos últimos son también el destino de un gran número de refugiados, solicitantes de asilo y migrantes irregulares. 

La escasez de vacunas pone contra las cuerdas a los Gobiernos, que deben priorizar a unos grupos de población sobre otros mientras esperan el resto de viales. Primero diferenciaron entre personas mayores, de salud delicada o trabajadores de primera línea. Sin embargo, las alarmas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la ONU han saltado cuando algunos países han trazado una raya entre nacionales y extranjeros a la hora de vacunar.

Ante esta diferenciación, los medios de comunicación han acuñado los términos “apartheid de las vacunas” o “nacionalismo de las vacunas” para definir el acceso desigual a las dosis entre países o la política de solo vacunar a los nacionales. No se trata solo de un debate moral: controlar la pan...

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