Qué es el caso Epstein y cómo se volvió contra Trump

Ni los aranceles ni Gaza ni las redadas masivas contra migrantes. La mayor amenaza hasta el momento para Donald Trump en su segundo mandato es el caso Epstein. Más de cinco años después de su muerte, el escándalo del magnate pederasta ha vuelto al debate
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Qué es el caso Epstein y cómo se volvió contra Trump
Fuente: elaboración propia

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El escándalo Epstein, un caso de pederastia y tráfico de menores vinculado con numerosas personalidades públicas, lleva golpeado la política de Estados Unidos desde hace años. La última revelación tiene que ver con los 3,5 millones de documentos que acaba de publicar el Departamento de Justicia estadounidense, la tercera revelación masiva en menos de un año. En febrero de 2025 hubo una primera publicación que incluía material que ya se conocía por investigaciones judiciales, mientras que los documentos liberados en diciembre contaban con numerosas partes censuradas.

La publicación de finales de enero de 2026 es la más grande hasta el momento e incluye decenas de miles de imágenes, pero llega un mes tarde respecto de lo marcado por la ley aprobada por el Congreso y repite los patrones conocidos en las otras publicaciones: aparecen figuras públicas que tuvieron relaciones y contactos con Epstein, como Bill Clinton, el príncipe Andrés de Reino Unido —recientemente arrestado—, Bill Gates o Steve Bannon, pero también el propio Donald Trump.

En noviembre de 2025, de hecho, el caso volvió a la primera línea política después de que los demócratas de la Cámara de Representantes de Estados Unidos publicaran tres correos electrónicos vinculados al escándalo. En estos mensajes, que formaban parte de la oleada de documentos difundidos por el Congreso estadounidense, Jeffrey Epstein daba a entender que Donald Trump conocía los abusos y que llegó a pasar horas con una de las víctimas.

El caso se remonta a principios de los 2000, cuando se comenzó a conocer que el magnate financiero Jeffrey Epstein pagaba a jóvenes menores de edad a cambio de mantener relaciones sexuales con él. En 2005 varias chicas lo denunciaron, pero el abogado de Epstein logró un acuerdo con el fiscal, considerado después ilegal, por el que el acusado recibió una condena de solo trece meses de prisión a cambio de declararse culpable de solicitar los servicios de una prostituta menor de edad.

Tras esta detención, Epstein permaneció fuera de la escena pública hasta que, en 2018, un reportaje publicado por el Miami Herald sacó a la luz más de sesenta testimonios de mujeres víctimas de una red de tráfico sexual. A la cabeza de la trama estaban el propio Epstein y Ghislaine Maxwell, quien había sido su pareja y se encargaba de reclutar a las menores. Gracias a estos testimonios, ambos fueron detenidos en julio de 2019. Ella fue condenada a veinte años de prisión, que todavía cumple. Epstein murió en prisión en agosto de 2019 mientras esperaba a que se celebrara su juicio. 

Los documentos judiciales relativos al caso empezaron a ser desclasificados en 2023 y en ellos ya aparecían mencionadas importantes figuras públicas. Aparecer en estos textos no significa haber cometido delitos, pero demuestra la intrincada red de relaciones con el poder que mantenía el pederasta.

La teoría de la conspiración del caso Epstein

Hace años que la falta de información y el alto perfil de los implicados en el caso Epstein fomenta las teorías de la conspiración. La más importante defiende la existencia de una lista de clientes de Epstein que participaron en su red de tráfico sexual, y que incluiría a importantes políticos, empresarios y celebridades estadounidenses. Según esta teoría, la élite del país, involucrada en el escándalo, estaría procurando a toda costa que esta lista no se haga pública.

Los seguidores de esta teoría ganaron relevancia tras el despido de la fiscal Maurene Comey en julio de 2025. Comey, fiscal federal de Manhattan, lideraba los cargos contra el magnate antes de su muerte y se encargó de la acusación de Maxwell que acabó con ella en prisión. Comey también es hija de James Comey, el antiguo director del FBI que investigó el escándalo de los correos de Hillary Clinton en las elecciones de 2016, se enfrentó a Trump en su primer mandato y fue destituido por el presidente en 2017. 

El Departamento de Justicia no aclaró por qué el Gobierno prescindió de Comey, lo que alimentó las sospechas de un intento de Trump de ocultar información sobre el caso. Pero es la única acción del Gobierno que ha suscitado dudas: en febrero de 2025, la fiscal general, Pam Bondi, aseguró que tenía la lista de clientes de Epstein sobre su escritorio y “montones” de pruebas que hacer públicas, aunque unos meses después terminó retractándose de sus palabras y negó la existencia de los documentos.

La muerte de Epstein en prisión también dio pie a otra derivada de esta teoría. La versión oficial es que el magnate se suicidó, pero otros creen que fue asesinado. La reportera del Miami Herald que destapó el caso afirmó que no creía que fuera un suicidio. Esta hipótesis se basa en la ausencia de imágenes de las cámaras de seguridad que apuntaban a su celda en el momento de la muerte. Aunque en un principio se dijo que esta interrupción de la grabación duraba un minuto, después se supo que faltaban imágenes durante tres minutos.

El caso Epstein, un dolor de cabeza para Trump

Las revelaciones del último año han supuesto un duro contratiempo para Donald Trump. El presidente mantuvo una relación de amistad con el magnate durante quince años, pero ambos se distanciaron antes de que Epstein fuera detenido por primera vez. Con todo, el mayor quebradero de cabeza para el presidente ha sido su cambio de opinión sobre la teoría de la conspiración y la supuesta lista de clientes. 

Durante los últimos años, y en la última carrera electoral, Trump usó esta teoría de la conspiración para ganar adeptos. Insinuó que publicaría la lista si lograba volver a la Casa Blanca y azuzó a sus seguidores identificando el caso Epstein como la prueba de la corrupción del Partido Demócrata y la élite de Washington, el llamado establishment que Trump prometía limpiar. El movimiento MAGA creció al calor de este discurso conspirativo.

Sin embargo, tras su vuelta a la Casa Blanca, el presidente aseguró en julio de 2025 que no existía ninguna lista, que la conspiración sobre el caso Epstein era una broma o una invención de los Demócratas, y que sus seguidores debían olvidarse del tema. Los republicanos llegaron a bloquear en el Congreso la publicación de nuevos documentos sobre el caso al tiempo que The Wall Street Journal desvelaba que la fiscal general, Pam Bondi, avisó a Trump en mayo de que su nombre aparecía, junto a otros muchos, en la lista Epstein.

Los seguidores de Trump se sintieron entonces engañados. Si de verdad la lista no existía, Trump les ha estado mintiendo todos estos años. Si, por el contrario, sí había una lista y el presidente no quería publicarla, ¿no implica eso que el propio Trump podría estar comprometido en el caso?

Este descontento se extendió a figuras destacadas del movimiento MAGA, como el comunicador de extrema derecha Alex Jones, antiguos aliados de Trump como Elon Musk, o miembros del Gobierno como al hasta hace poco subdirector del FBI, Dan Bongino.

Así es como el caso Epstein, que Trump tanto instrumentalizó, se le ha vuelto en contra. El presidente ha basado su discurso en señalar un enemigo: las élites. Para sus votantes, este escándalo representa cómo esa élite actúa con total impunidad. El movimiento MAGA se posiciona en contra de todo aquel que no opina como ellos y, por primera vez, puede que esa persona sea el propio Trump. Quizá esta es la primera señal de que MAGA se ha convertido en un movimiento independiente capaz de desafiar incluso a su creador.

Nerea Seijas

Madrid, 2003. Cursando el doble grado de Estudios Internacionales y Economía en la UC3M. Interesada en la geopolítica y sus efectos sociales.