Por qué la purga contra Wagner es un problema para Putin

Putin necesita castigar la insurrección si no quiere transmitir debilidad. El régimen depende de ello. Pero no es tan fácil: Wagner es muy útil para extender la influencia rusa en el extranjero, Prigozhin es popular en Rusia y no se sabe cuántos altos cargos apoyaron la rebelión en secreto.
GeopolíticaRusia y espacio postsoviético
Por qué la purga contra Wagner es un problema para Putin
Fuente: elaboración propia con Midjourney

Esta funcionalidad está reservada a suscriptores. Suscríbete por solo 5€ al mes.Guardar artículo

Escucha este artículo

Suscríbete por solo 5€ al mes

“Quiero agradecer a aquellos soldados y comandantes del Grupo Wagner que en el último momento pararon y evitaron un derramamiento de sangre”. Solo 48 horas después de la rebelión más grave de la historia reciente de Rusia, el presidente Vladímir Putin alababa a los rebeldes. La purga ya ha empezado: ha sido detenido uno de los comandantes más prestigiosos de la guerra de Ucrania: el general Serguéi Surovikin. Pero el líder de la insurrección, Yevgueni Prigozhin, ha salido indemne por ahora. Y sus hombres, en vez de ser castigados, podrán incorporarse al Ejército.
Aunque Prigozhin asegura que no pretendía desafiar a Putin, ha sacado a la luz todas las debilidades del Kremlin. El Gobierno necesita recuperar la legitimidad perdida: una insurrección así no podía quedar impune. Pero lanzar una gran purga y acabar con el Grupo Wagner también tendría un alto coste. Putin se enfrenta a varios dilemas: cómo castigar a Prigozhin, qué hacer con Wagner y cómo saber si hay más traidores mientras mantiene un Ejército eficaz en Ucrania… Si falla, puede que estemos ante el principio del fin de su régimen. 
Un Ejército purgado es un Ejército menos poderoso
Putin sabe que para evitar una nueva rebelión debe premiar a los fieles y perseguir a los traidores. Su primera acción ha sido asegurarse la lealtad del Ejército: varios generales afines al Kremlin están siendo promocionados. Putin también ha reforzado la Guardia Nacional, un cuerpo de gendarmería encargado de la seguridad del régimen, muy leal al presidente y dependiente directamente por él, que recibirá tanques y armamento pesado. En cuanto a los enemigos de Prigozhin, el ministro de Defensa, Serguéi Shoigú, y el jefe del Estado Mayor, el general Valeri Guerásimov, de momento mantienen sus cargos. Para Putin, destituirlos ahora supondría ceder de forma demasiado evidente a las demandas de los insurrectos. Pero no es descartable que Shoigú y Guerásimov sean reemplazados en los próximos meses. 

https://elordenmundial.com/guerras...

Si quieres seguir leyendo este artículo, suscríbete a EOM. Lo que pasa en el mundo te afecta; comprenderlo es más necesario que nunca.

Suscríbete por solo 6€ al mes

Alba Leiva

Madrid, 1997. Redactora en El Orden Mundial. Graduada en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense y Máster en Geopolítica y Estudios Estratégicos por la Universidad Carlos III. Me interesa la política internacional, la geopolítica de los recursos, las nuevas tecnologías y la cultura.