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El 5G y la inteligencia artificial van a permitir conectarlo todo: las farolas de la calle, los muebles e incluso nuestra ropa. Se estima que el llamado “internet de las cosas” tendrá un valor de mercado de un billón de dólares en 2030, por lo que las grandes tecnológicas ya están invirtiendo en diseñar sus propios productos o comprar empresas punteras del sector. Amazon, por ejemplo, lleva años desarrollando su rama domótica con aparatos como el asistente de voz Alexa, la controvertida cámara de seguridad Ring o el coqueto robot doméstico Astro.
Pero el último movimiento de la empresa de Jeff Bezos es más preocupante. En agosto de 2022 Amazon anunció que había firmado la compra de iRobot, la empresa líder en el mercado de las aspiradoras inteligentes, conocida por su famosa Roomba. Con esta adquisición, que le costará 1.700 millones de dólares, Amazon consolidaría su posición en un mercado emergente quedándose una empresa que ha vendido más de cuarenta millones de Roombas y que tiene una cuota de mercado superior al 80% solo en Estados Unidos. Y, sobre todo, que le da acceso a datos detallados sobre millones de hogares en todo el mundo.
Roomba, una máquina de recoger información doméstica
Las aspiradoras Roomba son un animal complejo, están equipadas con múltiples tecnologías para recabar información. Los últimos modelos incluyen sensores para mapear la casa, así como una cámara frontal inteligente que detecta y cataloga los objetos con los que el robot se encuentra para no chocarse con ellos. Después envía una foto del objeto al humano para que este le diga si debe evitarlo o no, y de paso confirmar que la catalogación es buena, que un cable es un cable y no la cola del perro, por ejemplo. Además, Roomba está entrenada para responder a más de seiscientos comandos de voz que recibe a través de los asistentes de voz inteligentes más vendidos del mercado: Siri, de Apple, Google Assistant, y Alexa, de Amazon.
Los asistentes de voz también tienen lo suyo. Se encuentran en estado de escucha pasiva esperando la palabra mágica que los despierte. “Alexa” o “Echo”, en el caso del de Amazon, “Oye, Siri” en los de Apple, u “Oye, Google”. Para que el asistente de voz funcione necesita estar conectado constantemente a internet. Los datos que recoge los guarda en la nube y se usan, entre otras cosas, para mejorar la inteligencia artificial de los asistentes, adaptarlos y mejorar las búsquedas.
Roomba y los asistentes son solo dos de los robots inteligentes más comunes en millones de casas de todo el mundo, pero las grandes tecnológicas tienen una visión mucho más ambiciosa para el sector de los hogares inteligentes. Y no solo son empresas de domótica. Gigantes de las telecomunicaciones como Huawei o desarrolladores de smartphones como Xiaomi también pujan fuerte en este mercado reimaginando productos cotidianos como esta jarra de agua.
Amazon podría cruzar los datos de Roomba con los de su tienda online
Este tipo de robots son una puerta de entrada para el robo de datos. En febrero de 2020 la empresa de ciberseguridad Checkmarx advirtió de los problemas de los robots aspiradora. La empresa no investigaba a Roomba concretamente pero alertaba de que los ciberdelincuentes pueden manipular remotamente esta clase de robots, atentando contra la privacidad de los usuarios.
Pero no es necesario que haya un hacker intentando colarse. Los robots inteligentes están diseñados para recoger grandes cantidades de datos para mejorar su rendimiento. Datos de sus usuarios en un entorno íntimo, su casa, que son clave para el perfilado que empresas como Amazon hacen de sus clientes. El plano de una vivienda, cruzado con datos como la dirección, puede dar una idea bastante precisa del nivel económico de la persona. Los hábitos de limpieza pueden dar información sobre el tiempo que el usuario está en casa, cuándo está de vacaciones o si teletrabaja. La cámara puede identificar con quién vive: pareja, niños, tipo y número mascotas…
Todo ello es información valiosa para una empresa como Amazon, cuyo modelo de negocio se basa en la hiperpersonalización de la oferta y en crear necesidades nuevas a sus clientes. Comprando Roomba, Amazon no solo se hace con un producto estrella en el mercado de la domótica, sino también con la capacidad de recolectar datos de entornos a los que antes no tenía acceso y que podrá cruzar con su tienda online y otros productos.
¿Un monopolio de Amazon?
Por si fuera poco, con la compra de Roomba Amazon también conseguiría una ventaja competitiva frente a otras grandes tecnológicas. Si Roomba es el robot aspirador más vendido, ¿qué pasaría si dejara de ser compatible con Siri, el asistente de voz de Apple? Gracias a su peso en el mercado, muchas grandes compañías llevan a cabo prácticas abusivas para perjudicar a sus competidores. Amazon, por ejemplo, ha sido acusada de penalizar a las empresas que en sus propias páginas web ofrecen sus productos más baratos que en la tienda online de Jeff Bezos.
Para responder a estos abusos los Gobiernos están apostando por mayor regulación. La Comisión Europea publicó en diciembre la Ley de Servicios Digitales y la Ley de Mercados Digitales. La nueva regulación impide que las grandes plataformas crucen los datos de los diferentes servicios que ofrecen para mejorar su ventaja competitiva y las obliga a ser más transparentes. Saltarse estas obligaciones trae consigo cuantiosas multas, incluso más altas que el último récord: más de 4.300 millones de euros a Google por sus maniobras para favorecer a su sistema operativo, Android, ante fabricantes y operadores de teléfonos móviles.
No ha sido el único caso polémico. En 2021 Google compró Fitbit, una empresa de pulseras inteligentes con medidores biométricos. La operación fue autorizada por la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC) y por la Comisión Europea, aunque no sin controversia porque Alphabet, la empresa matriz de Google, lleva años invirtiendo en empresas relacionadas con la salud, incluidas compañías de seguros. La preocupación era que Alphabet cruzara los datos de salud de Fitbit con otros como las búsquedas en Google para ofrecer seguros sanitarios personalizados. Amazon se enfrenta a un caso parecido: la FTC investiga su intento de compra de One Medical, una cadena estadounidense de clínicas de atención primaria.
La absorción de Roomba por parte de Amazon todavía no está cerrada, la FTC aún no ha dado su beneplácito. Estas investigaciones antimonopólicas son cada vez más comunes y no es infrecuente que el organismo regulador prohíba la absorción, como ha hecho recientemente Bruselas con la compra de la empresa de biotecnología Grail. Por ahora, la FTC ha pedido más información a Amazon antes de decidir sobre Roomba, aunque su evaluación se basará en el mercado de la domótica más que en el de los datos. Con todo, la senadora demócrata Elizabeth Warren y otros legisladores estadounidenses han pedido que se bloquee la compra: “No se debería permitir que compañías como Amazon simplemente paguen por eliminar a su competencia”.