¿Por qué los cinco istanes no se integran?

El éxito de la integración europea ha servido de ejemplo para otras regiones. Sin embargo, a pesar de varios intentos, Asia Central no consigue crear su propia unión. Los cinco istanes tienen mucho en común, pero las diferencias pesan más. Aunque en las altas esferas todavía se habla de la fallida Unión Centroasiática, es poco probable que se vuelva a lanzar.
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¿Por qué los cinco istanes no se integran?
Fuente: Pixabay

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Kazajistán, Kirguistán, Uzbekistán, Turkmenistán y Tayikistán tienen mucho en común. Los cinco países se ubican en Asia Central, no tienen salida al mar y no son democracias. En su historia compartida formaron parte de la Ruta de la Seda, fueron anexionados por el Imperio ruso y se convirtieron en la frontera sur de la Unión Soviética. Hoy enfrentan retos comunes como la escasez del agua, los conflictos fronterizos y el tráfico de opiáceos desde Afganistán.
Pero las diferencias también han pesado. Kazajistán, Kirguistán, Uzbekistán y Turkmenistán son países túrquicos, mientras que Tayikistán comparte el carácter persa con Irán. Uzbekistán, Turkmenistán y Kazajistán son productores importantes de petróleo y gas; en cambio, Kirguistán y Tayikistán no destacan por su sector energético. Y aunque Europa demuestra que no ser una región homogénea no tiene por qué obstaculizar la integración, el futuro de la Unión Centroasiática es incierto.
De Unión Soviética a Unión Centroasiática
Los cinco países de Asia Central celebraron los treinta años de su independencia en 2021. La alcanzaron tras la desintegración de la Unión Soviética, pero a su pesar: en el referéndum sobre el futuro de la URSS de marzo de 1991, las repúblicas centroasiáticas fueron las que más a favor estaban de preservarla. Por eso, a diferencia de los países bálticos, los istanes se mantuvieron cerca de Moscú.

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Estos países alcanzaron la independencia sin haberse adaptado. Partían de unos sistemas de producción creados bajo el modelo centralizado soviético y dependían de Rusia y de otras exrepúblicas. Por ejemplo, el único oleoducto kazajo se dirigía a una ciudad rusa y lo controlaba el monopolio ruso Transneft. Los gasoductos procedentes de Turkmenistán también formaban parte del sistema soviético, y la rusa Gazprom tenía el control sobre sus exportaciones.
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Katia Ovchinnikova

Moscú, 1997. De padres rusos y alma gallega. Estudiando IMSISS en la Universidad de Glasgow. Máster en Protección Internacional de los Derechos Humanos por la UAH y doble grado en Relaciones Internacionales y Periodismo por la URJC. Interés en Asia Central, democratización y derechos humanos.