El Ampelmännchen (‘hombrecillo del semáforo’, en español) es el icono de un pequeño hombre con sombrero que indica a los viandantes de Berlín cuando se debe cruzar un paso de peatones. De color verde y dando un paso hacia delante o con los brazos extendidos y de color rojo, es la imagen encargada de regular los pasos de peatones en gran parte de la capital alemana. Una imagen que surgió en 1961 en la RDA como un elemento más de la seguridad vial y se ha convertido con los años en uno de los símbolos más míticos de la ciudad berlinesa. Este pequeño hombre con sombrero y actitud simpática es ya un icono cultural que vende miles de souvenirs entre los turistas y que genera hasta ocho millones de euros al año.
El nacimiento del Ampelmännchen
El Ampelmännchen fue creado por Karl Peglau, un psicólogo de la Alemania Oriental que diseñó a este hombrecillo y se lo presentó al Ministerio de Transportes de la República Democrática Alemana en octubre de 1961. Su propuesta llegó en un momento en el que los accidentes de tráfico estaban aumentando debido al auge de los automóviles. Sin embargo, no fue hasta 1969 que la figura del hombre con sombrero apareció en los semáforos por primera vez en Berlín Este, capital de la RDA.
Peglau buscaba cambiar los semáforos tradicionales por unos que fueran fáciles de entender y más atractivos para los niños, pero el proceso no fue fácil. A la hora de diseñarlo, Peglau decidió mantener los colores tradicionales de los semáforos pero propuso introducir formas geométricas que fueran más intuitivas, como una línea roja horizontal o una flecha verde. Esta propuesta fue apoyada en gran parte pero finalmente la renunciaron por elevado coste que suponía cambiar todos los semáforos de la ciudad. Para hacer frente a este inconveniente, decidió hacer un diseño únicamente para los semáforos que regulaban los pasos de peatones.
Finalmente, Peglau optó por un hombrecito con sombrero. La decisión de incluir un sombrero fue arriesgada ya que podía vincularse con la burguesía en el contexto de un régimen socialista, pero las autoridades lo acabaron aceptando. En el boceto, el Ampelmännchen tenía incluso dedos, de los que se decidió prescindir por la dificultad de representarlos. Tras las pruebas pertinentes, se eligió un diseño con un pequeño hombre con sombrero y actitud simpática cuya silueta dando un paso hacia delante se presentaba en verde, indicando a los peatones que podían cruzar. Por el contrario, la posición con los brazos abiertos y en rojo advertía a los peatones que debían parar.
Poco a poco, el nuevo diseño del Ampelmännchen fue expandiéndose por los semáforos de toda Alemania Oriental. Tal fue su popularidad, que en los años ochenta se dio vida al Ampelmann en programas de televisión, cómics y hasta videojuegos de la RDA.
La caída del Muro de Berlín casi entierra al Ampelmännchen
Con la caída del muro de Berlín en 1989 y la posterior reunificación alemana las señales de tráfico y los semáforos de la parte oriental del país se cambiaron por los modelos occidentales. De esta forma, los Ampelmännchen fueron sustituidos a partir de 1994 por los semáforos tradicionales, utilizados en la Alemania Occidental. Este gesto no gustó a la población del este, que consideraban al hombrecillo del semáforo un símbolo de la cultura germano-oriental, e iniciaron un movimiento en su defensa.
En 1995, Markus Heckhausen, un diseñador gráfico de la Alemania Occidental decidió hacerse con los Ammpelmännchen que habían sido retirados de las calles y convertirlos en lámparas. El éxito fue tal que Heckhausen se asoció con Karl Peglau, el diseñador original, y fundó Ampelmann Gmbh, una empresa para comercializar productos con la figura de Ampelmann. Actualmente este negocio cuenta con cuatro tiendas, un restaurante, un café y una empresa de diseño.
La recuperación del Ampelmännchen no ha estado exenta de polémicas judiciales. Joachim Roßberg, exdirector de la empresa de señalización vial de la RDA que había fabricado los semáforos, llevaba desde 1973 produciendo merchandising del Ampelmann centrado en licores. Heckhausen denunció a Roßberg, alegando que su derecho para utilizar el Ampelman como marca comercial había prescrito y que, por lo tanto, esta debía volver a dominio público. En 2005 un tribunal de Leipzig le dio la razón a Heckhausen. De esta forma, Roßberg mantuvo únicamente el derecho a usar el icónico símbolo de los semáforos en los licores.
El clamor popular, unido al interés de Markus Heckhausen por evitar la desaparición del icónico hombrecillo del semáforo, hicieron que los Ampelmännchen volvieran a las calles de Berlín, capital de la Alemania ya reunificada, a partir de 1997. Su regreso fue progresivo: hoy en día, Berlín todavía tiene solo el 65% de sus semáforos dirigidos por el Ampelmann. Además, su diseño ha sido fruto de variaciones artísticas o adaptaciones a la sociedad actual, como es el caso de la versión femenina, la Ampelfrau, lanzada en 2004.





