América Latina quiere imitar el método Bukele. No es buena idea

La popularidad de Nayib Bukele por estar desarticulando a las maras se ha extendido de El Salvador a Latinoamérica, donde aumentan los reclamos de mano dura contra la criminalidad. Pero en otros países la violencia es más compleja, el Estado no está preparado o las instituciones son más sólidas.
Política y eleccionesAmérica Latina y el Caribe
América Latina quiere imitar el método Bukele. No es buena idea
Fuente: elaboración propia con imágenes de Wikimedia y EOM

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En medio de la crisis de seguridad que azota a América Latina, el presidente salvadoreño Nayib Bukele se ha convertido en un éxito que casi llega al 90% de aprobación en su país. Sus políticas lo han aupado como el líder más popular de la región, según el último Latinobarómetro, y no pocos ansían un Bukele local en sus Gobiernos. Alguien que combata la criminalidad con el mismo éxito que la represión contra las maras en El Salvador. Y muchos políticos han visto en esos reclamos una vía para ganar adeptos o llegar al poder.
Hay múltiples ejemplos. En Honduras y Guatemala, vecinos de El Salvador con problemas de violencia similares, la presidenta Xiomara Castro y la excandidata Sandra Torres han aludido al método Bukele para combatir los asesinatos y extorsiones. A la ola también se han subido el anarcocapitalista Javier Milei en Argentina, el excandidato ultraderechista José Antonio Kast en Chile o figuras del uribismo en Colombia. Pero estas promesas, que anteponen la seguridad por encima de todo, han salido adelante por lo concreto del caso salvadoreño y a costa de una ruptura democrática que otros países no pueden permitirse.
Una respuesta a la crisis de violencia regional
La popularidad de Bukele en América Latina se basa en los mismos dos puntos que en El Salvador. Por un lado, la eficacia de su política de seguridad contra las maras. Las autoridades salvadoreñas han detenido en año y medio de estado de excepción a más de 71.000 personas, y el país ha pasado de ser uno de los más violentos de la región a una tasa de 7,8 homicidios por cada 100.000 habitantes en 2022. Sin embargo, Amnistía Internacional o Human Rights Watch han denunciado violaciones a los derechos humanos, y organizaciones locales como el Observatorio Universitario de Derechos Humanos han cuestionado la veracidad de las cifras y que no incluyan las muertes de mareros. Por otro lado, como empresario de la publicidad, Bukele ha hecho de su presidencia una campaña constante de marketing político.
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Álvaro Cordero

Valladolid, 1996. Graduado en Periodismo por la Universidad de Valladolid. Máster en Periodismo Político Internacional por la Universitat Pompeu Fabra. Escribo sobre política internacional desde Bogotá y estoy especializado en geopolítica, conflictos e historia en América Latina.