El éxito de Bukele contra las maras, un riesgo para la democracia en Latinoamérica

Bukele ha reducido a mínimos los asesinatos en El Salvador gracias a su política contra las maras. Sin embargo, lo ha conseguido con miles de detenciones arbitrarias, pactos con las pandillas y desmantelando la división de poderes. Sus resultados alimentan su popularidad a costa de acabar con la democracia salvadoreña.
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El éxito de Bukele contra las maras, un riesgo para la democracia en Latinoamérica
Fuente: elaboración propia

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2.000 hombres rapados, tatuados y vestidos solo con un pantalón corto blanco son desde febrero los primeros presos del Centro de Confinamiento del Terrorismo, la nueva macrocárcel de El Salvador. El Gobierno difundió un vídeo del traslado en el que se les ve corriendo agazapados y amontonados en filas. Es la medida más reciente de la guerra del presidente Nayib Bukele contra las maras, un ejemplo de su política de marketing y mano dura. El país, que llegó en 2015 a 105 asesinatos por cada 100.000 habitantes, la tasa más alta del mundo, la ha reducido a menos de diez en 2022, una de las más bajas en Latinoamérica.
Bukele dio un paso más en marzo del año pasado, cuando la Asamblea aprobó el régimen de excepción luego de casi ochenta asesinatos en dos días. Con la Policía y el Ejército en las calles, las autoridades han registrado más de trescientos días sin homicidios y capturado a miles de personas. Los resultados consolidan el apoyo a Bukele, y en otros países de Latinoamérica quieren replicar el modelo salvadoreño. Sin embargo, las medidas esconden el control del Legislativo y de la Justicia, presuntos acuerdos con las maras o que la violencia puede resurgir en un país donde ya ha fracasado la mano dura.
El régimen de excepción, efectivo pero cuestionado
Bukele está desarticulando a los principales grupos del crimen organizado: la Mara Salvatrucha y las dos facciones de Barrio 18. El Salvador ya era en 2021 el país con la mayor tasa de población carcelaria del mundo. Y el régimen de excepción ha llevado a prisión a más de 60.000 personas, un 1% de la población. Las maras, que las cifras oficiales estimaban hace un año en 70.000 miembros más otros 16.000 entre rejas, han liderado los homicidios y extorsiones durante treinta años. Ahora pierden estructura, control territorial y los ingresos que obtenían por extorsión, secuestro o narcotráfico.

Los países con mayor proporción de gente en la cárcel

No obstante, el estado de excepci...

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