Esta semana nos centramos en dos temas. Primero, el ataque de Azerbaiyán al Alto Karabaj, que demuestra que, después de la invasión rusa de Ucrania, usar la fuerza para resolver conflictos ha dejado de ser tabú. Segundo, la transición energética, en la que también se juegan intereses geopolíticos.
Por qué nadie impedirá que Azerbaiyán se quede con el Karabaj
Azerbaiyán lanzó esta semana un ataque contra el Alto Karabaj, un enclave que legalmente le pertenece pero que está poblado de armenios y lleva décadas funcionando como una extensión de la vecina Armenia. El ataque fue breve, apenas un día: los armenios estaban tan debilitados que no podían oponer resistencia y en seguida eligieron negociar. Ahora se teme que Azerbaiyán quiera expulsarles para recolonizar el territorio con población azerí. Sería un caso de limpieza étnica. Nadie parece querer impedírselo.
Armenia y Azerbaiyán se han enfrentado en dos guerras desde la caída de la URSS. La primera, en los noventa, la ganó Armenia. Pero en la última, en 2020, Azerbaiyán arrasó. La situación ha cambiado mucho en treinta años. Armenia es un país empobrecido y rodeado de enemigos. Su único aliado, Rusia, está ocupado con la guerra de Ucrania. Por el contrario, Azerbaiyán es rico en gas, lo que le ha permitido modernizar su ejército, y cuenta con el apoyo de Turquía e Israel.
Los únicos que han alzado un poco la voz han sido Estados Unidos y la Unión Europea. Pero solo un poco: Azerbaiyán vende gas a Europa, es un importante socio alternativo a las exportaciones rusas. Así que nadie se hace ilusiones, ni siquiera Armenia: si quiere, Azerbaiyán recuperará el Karabaj sin oposición. ¿Han vuelto los años en los que la fuerza define la política internacional?
- Por qué nadie impedirá que Azerbaiyán se quede con el Alto Karabaj, artículo en el que explicamos en detalle por qué Armenia no tiene más opción que ceder.
- Mapa del Alto Karabaj, para que te orientes en las complejas disputas territoriales de esta zona del Cáucaso.
- Del archivo: Esta no será la última vez que Armenia y Azerbaiyán peleen por el Alto Karabaj. Este artículo, escrito tras la guerra de 2020, ya adelantaba lo que ha pasado tres años después.

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La carrera por la transición verde
Durante décadas la economía mundial ha estado dominada por unos pocos países productores de petróleo. Ahora hay una carrera por liderar la transición energética.
Estados Unidos, la Unión Europea, China, Australia, muchos países en desarrollo e incluso las monarquías de Golfo han entendido que tienen mucho que ganar si apuestan por la energía verde. No solo para depender menos de los hidrocarburos, o los ingresos que generan, sino para ser las nuevas potencias energéticas en el mundo postpetróleo.
Esta semana le dedicamos a este tema tres piezas:
- El hidrógeno, ¿la energía del futuro? Nuevo episodio de nuestro podcast en el que analizamos el potencial de esta energía esperanzadora pero todavía poco rentable.
- Por qué la sequía en China amenaza la transición energética global. China ha invertido mucho en hidroeléctrica para dejar el carbón, pero no contaba con la sequía. Si China se queda sin agua, contaminará más y impacto será global.
- El índice de transición energética en la Unión Europea. Suecia, Dinamarca y Finlandia lideran la lista y España está un pelín por encima de la media de la UE.
Otros temas de la semana
No te pierdas estos tres artículos estupendos:
- No compares a Putin con Lenin o Stalin: a quien se parece de verdad es Bréznev. Ambos llegaron como líderes renovadores pero acabaron metieron a su país en guerras imposibles, crisis económica y pérdida de influencia global.
- ¿Va India a cambiar su nombre por “Bharat”? Al Gobierno nacionalista del país no le gusta “India” por sus supuestas connotaciones coloniales.
- América Latina quiere imitar el método Bukele. No saldrá bien. Al presidente salvadoreño le han salido muchos admiradores por sus duros métodos contra las maras. Pero copiarle no es buena idea.
El mapa de la semana

Las negociaciones para la investidura en España han abierto el debate sobre las lenguas oficiales en la UE. España ha propuesto que se reconozca al catalán como idioma oficial de la Unión y Bruselas lo está estudiando. ¿Pero cuántas lenguas oficiales hay?, ¿tantas como países? Lo cierto es que no.
Los Veintisiete reconocen veinticuatro lenguas oficiales. Esto significa que cualquier ciudadano o entidad de la UE tiene derecho a dirigirse a las instituciones comunitarias en uno de estos idiomas, y las instituciones deben responderle en ese mismo idioma.
Hay más países que lenguas oficiales porque el inglés, el francés, el alemán, el neerlandés, el sueco y el griego son oficiales en más de un territorio. Por otro lado, no todas las lenguas reconocidas a nivel nacional reciben el mismo estatus a nivel europeo. Es el caso del luxemburgués y el turco, oficial en Chipre.






