Cartografía Política y Sociedad Mundo

El número de hijos por mujer en el mundo

Descripción del gráfico

El mundo cuenta hoy con algo más de 7.500 millones de almas, y se estima que se pueden alcanzar los 11.000 millones a finales de este siglo. Sin embargo, la distribución poblacional en nuestro planeta es y será bastante desigual por una razón bien sencilla: no en todos los lugares se tiene el mismo número de hijos. Precisamente uno de los indicadores determinantes para conocer el desarrollo económico en un lugar es el número de hijos que se tienen en él. A mayor riqueza, menos nuevos seres por las calles, y viceversa. Esto, como es lógico, no es una ciencia exacta, aunque sí ayuda a entender otras variables que inciden en el número de hijos por mujer.

A menudo se considera 2,1 como la cifra de partida para el reemplazo generacional, o lo que es lo mismo, que si emparejásemos a todo el mundo, los dos hijos sustituirían a sus progenitores y el decimal restante supondría el reemplazo de las mujeres que por una razón u otra no tienen hijos. No obstante, esta referencia tiene sus limitaciones, ya que no considera que haya personas con problemas para concebir descendencia, métodos de reproducción asistidos, no tener hijos voluntariamente, y un largo etcétera de razones.

Los países que se encuentran por debajo de esta cifra de base apuntan a un serio problema demográfico. Al haber pocos niños en la sociedad, con el tiempo la pirámide poblacional derivará en un esquema muy envejecido, con los elevados costes que eso supone en muchos aspectos, desde sanitarios a pensiones o de fuerza laboral. Buena parte de Europa, Corea del Sur o Japón se enfrentan a ese escenario.

Una población muy joven o muy envejecida evidencia un desequilibrio poblacional, sea en las edades más bajas o en las más elevadas

Por el contrario, buena parte del continente africano mantiene un elevado ratio de hijos por mujer, lo que evidencia la elevada rapidez en el relevo generacional y también apunta a la explosión demográfica que se generará durante las próximas décadas.

Otra consecuencia directa del envejecimiento es la despoblación. España es un claro ejemplo, ya que amplias zonas del país están perdiendo población tanto por las elevadas tasas de mortalidad como por la emigración a zonas urbanas.

Comentarios