El mapa de la energía fósil en Europa - Mapas de El Orden Mundial - EOM
Centrales de energía fósil en Europa

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El mapa de la energía fósil en Europa

Descripción del mapa

En 2019 el 71% de toda la energía generada en la Unión Europea provino de combustibles fósiles, es decir, del petróleo (36%), del gas (22%) y del carbón (13%). Es por esta razón que el celebrado Pacto Verde Europeo y la transición energética plantean un reto mayúsculo para las instituciones y capitales europeas, en tanto que deben acometer un cambio radical en su sistema productivo para alcanzar la ansiada neutralidad climática. 2050 es, por ley, la fecha para la que deben compensar sus emisiones de gases de efecto invernadero con la absorción natural que realizan sus bosques.

Se trata de un objetivo común, pero las realidades son muy distintas. Hay países que dependen enormemente del petróleo, como Chipre (90%), Malta (87%) o Luxemburgo (65%), del gas en el caso de Italia (39%) y Países Bajos (37%) o del carbón como Estonia (60%) y Polonia (43%), los cuales necesitarán de una inversión mayor y presumiblemente de más tiempo que el resto de socios europeos para completar la transición energética. Francia, por ejemplo, basa ya gran parte de su suministro en la energía nuclear, un 41% del total, mientras que Suecia y Letonia ya están extrayendo un gran rendimiento de la energía renovable (41% y 37%, respectivamente).

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De hecho, en el abandono del carbón existen actualmente tres velocidades muy distintas en la Unión Europea: Suecia, Bélgica y Austria, los únicos Estados miembros que de momento han prescindido totalmente del carbón para generar energía, y a los que pronto se unirá Portugal, lideran una de ellas, mientras que Alemania, Polonia y en general el bloque del este siguen siendo reticentes a decirle adiós al carbón y continúan prorrogando su proceso de descarbonización.

Alemania, por ejemplo, que pretende acabar con el carbón en 2038, abrió una nueva central que emplea esta fuente de energía en 2018 al norte de Dortmund, mientras que Polonia opera la cuarta central de carbón más grande del mundo y la primera de Europa, Bełchatów, una instalación faraónica que emite al año tanto CO₂ como toda Dinamarca entera. En este sentido, Polonia, Rumanía y Bulgaria no cuentan aún con un plan de eliminación progresiva de este tipo de centrales, mientras que Chequia y Eslovenia aún están decidiendo fechas.

El mapa de la energía renovable en Europa

En la vía intermedia se sitúan países como España, Francia o Italia, cuyos Gobiernos están cerrando poco a poco centrales que usan combustibles fósiles sólidos y que en los próximos años podrán darle la patada definitiva al carbón. Razones no faltan para ello: se trata del combustible fósil que más CO₂ produce, casi el doble que el gas natural, y también contamina al aire con las pequeñas partículas que desprende al ser quemado. Por si fuera poco, utilizar carbón para generar electricidad es cada vez más caro en Europa como consecuencia de la introducción del mercado de derechos de emisión.

Con todo, la mitad de las 324 centrales energéticas de carbón que existían en la UE han cerrado ya o han anunciado su cierre antes de 2030, lo que ha provocado que la generación de este tipo de energía se haya reducido a la mitad desde 2016. Europa, poco a poco, avanza hacia la neutralidad climática y, con ello, hacia la soberanía energética.

La (in)seguridad energética de la Unión Europea

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