Límite de velocidad en el mundo en vías urbanas

Cartografía Política y Sociedad Mundo

El límite de velocidad en la ciudad

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La prisa está dejando de ser una buena compañera de viaje en las ciudades de todo el mundo. En España, el Gobierno va a reducir la velocidad máxima permitida en las vías urbanas, pasando de los 50 kilómetros por hora actuales a los 30 en la mayoría de los casos. Mientras, en Estados Unidos, Nueva York ha recuperado su programa de cámaras rápidas para multar a cualquier conductor que sobrepase las 36 millas por hora (58 kilómetros) en 750 zonas escolares.

No es casualidad. La idea de una ciudad más lenta atrae cada vez más la atención de políticos y gobernadores, especialmente en aquellos lugares donde la micromovilidad ―transporte en vehículos ligeros como patinetes eléctricos o bicicletas con asistencia utilizados para recorrer distancias cortas―, los atascos y la inminente llegada de los vehículos autónomos están teniendo un gran impacto en sus carreteras.

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Reducir los límites de velocidad tiene dos objetivos principales: por un lado, aumentar la seguridad vial ―a menor velocidad, menos accidentes―; y, por otro, permitir que ciclistas y microvehículos se incorporen al tráfico ordinario. Estados Unidos, por ejemplo, no ha parado de construir vías de alta velocidad dentro y fuera de sus zonas metropolitanas a la vez que relajaba los límites de velocidad en las últimas décadas. La presión del lobby de la gasolina y de los propios conductores consiguió incluso que se levantaran los controles de velocidad en las carreteras. Ahora, un informe calcula que el aumento de los límites de velocidad ha provocado 37.000 muertes durante los últimos 25 años.

Además, el ahorro de tiempo asociado a una mayor velocidad de conducción no es tan grande como parece: en el centro de una ciudad, la diferencia entre circular por una vía con un límite de 40km/h y por otra con uno de 70km/h es de apenas 48 segundos por cada kilómetro recorrido. Sin embargo, reducir la velocidad también implica niveles de contaminación más altos, el principal argumento en contra de la creación de ciudades más lentas.

Los muertos por accidentes de tráfico en el mundo

En la actualidad, los 50 kilómetros por hora es el límite estándar que los países imponen en las vías urbanas, tal y como reflejan los datos de 2017 de la Organización Mundial de la Salud. A pesar de ello, y pese a la tendencia global a endurecer los límites, una gran cantidad de países mantiene velocidades máximas por encima de los 50km/h ―Bangladés llega incluso a los 112km/h―.

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