Cuando hablamos de migraciones en África, suele cristalizar la creencia —errada— de que una enorme proporción de la población intenta trasladarse a otras regiones del mundo. Sin embargo, y con la única excepción del norte de África —cuya emigración es hacia otras zonas geográficas del mundo por facilidades geográficas obvias—, en el continente hay un interés limitado en acabar en otra zona del planeta. De hecho, hasta el 69% de los migrantes subsaharianos, el 53% si también se tiene en cuenta el Magreb, permanecen dentro de África según datos de las Naciones Unidas de 2019.
Para millones de africanos, intentar trasladarse a otro país es la única manera de lograr mejores oportunidades económicas o un futuro más seguro, especialmente para los jóvenes: si se necesitan cien millones de empleos para las personas que se han incorporado al mercado laboral en la última década, el continente apenas ha logrado crear 37 millones de trabajos. Ello, unido a la pobreza, la mala gobernanza, la inestabilidad interna y los conflictos, da lugar a que cerca de 31 millones de africanos vivan fuera de su país de origen.
No es casualidad por tanto que los grandes motores económicos africanos —Nigeria, Sudáfrica, Etiopía o Costa de Marfil— sean los lugares que más flujos migratorios reciben. En el extremo opuesto, son los países con importantes conflictos o crisis abiertas, caso de Sudán, la República Democrática del Congo o Somalia, los que experimentan más salidas.
Estas pautas migratorias dentro del continente no deberían extrañar. Al fin y al cabo, trasladarse a un país vecino es más práctico por diversos motivos: es relativamente probable que la lengua sea la misma o cuando menos similar, las oportunidades económicas están más alineadas con la aportación profesional que pueden ofrecer los migrantes, es mucho más barato y la facilidad para la integración es mayor al existir en muchos casos ya allí una diáspora asentada. Todo ello explica por qué Europa es el destino de apenas el 25% de los migrantes africanos.
Por otro lado, África subsahariana es la región que acoge un mayor número de refugiados —18 millones de personas, más del 26% del dato global—. Los conflictos de República Centroafricana, Nigeria, Sudán del Sur y Burundi han aumentado el número de personas que buscan refugio en los últimos años, y ha dado lugar a una expansión de los campos de acogida más allá del cuerno de África, sobre todo en el oeste y el sur del continente. En este sentido, Etiopía, Kenia, Chad, Uganda, Camerún y Sudán del Sur son los países africanos que reciben más refugiados.
Otro factor llamativo es la inexistencia de grandes rutas migratorias que vayan del África subsahariana al norte del continente. El Sáhara actúa como importante barrera geográfica que lleva a buscar otras salidas a aquellas personas que desean emigrar, y solamente es una vía de salida para aquellos que, de forma clandestina, tratan de llegar de países del Sahel a lugares como Libia, Argelia o Marruecos antes de intentar alcanzar Europa, aunque a nivel proporcional sean pocos.
_____
Este mapa es una colaboración de El Orden Mundial y Casa África para la elaboración de una serie de mapas y gráficos centrados en diversos temas de actualidad del continente africano.








¿Por qué Somalia no está coloreada?
Tal vez no haya datos…
Seguramente no hay datos.
Es un país sin Estado, colapsado y devastado por años de guerras, no tienen datos