Cartografía Geopolítica Europa

Las invasiones a Rusia desde la Edad Media

Descripción del mapa

Rusia es un territorio desprotegido. Salvo por los Montes Urales, que bloquean la ruta noreste, la ausencia de montañas, cordilleras y grandes lagos deja al descubierto el corazón del país. En su lugar, la gran llanura europea domina el paisaje eslavo, lo que ha empujado a diversos pueblos a tratar de hacerse con el control de lo que históricamente hemos entendido como Rusia.

A lo largo de los siglos, Rusia —desde la formación de la Rus de Kiev, el germen de la Rusia actual— ha tenido que hacer frente a multitud de incursiones que han conseguido penetrar con cierta facilidad hasta el mismo centro de su territorio. Los vikingos fueron los primeros en poner contra las cuerdas la defensa rusa cuando, en los siglos IX y X, aprovecharon el curso de los ríos Volga y Dniéper para cruzar el país. 

En orden cronológico fueron los pueblos túrquicos, en concreto los cumanos y los kipchaks, quienes siguieron a los vikingos un siglo después durante una guerra que duró 175 años. El relevo de estos lo tomaron luego los mongoles, liderados en sendas incursiones por Gengis Kan y Batu Kan en el siglo XIII. La Horda de Oro arrasó la Rus de Kiev, pero tras su victoria se retiró hacia la estepa y dejó a los rusos elegir su propio príncipe siempre que este rindiera pleitesía a los gobernantes mongoles.

Los mongoles detuvieron su expansión en las fronteras modernas de Bielorrusia, lo que permitió al Gran Ducado de Lituania conservar intacto gran parte de su territorio y levantarse en armas años después contra el Principado de Moscú para expandir su control.

Los tártaros de Crimea también derribaron las barreras defensivas rusas antes de que la Mancomunidad de Polonia-Lituania, también conocida como la República de las Dos Naciones, declararan la guerra y llegaran a controlar Moscú durante dos años. Después, durante la Gran Guerra del Norte, Suecia invadió Rusia y ejerció una gran presión durante varios años sobre San Petersburgo.

Las dos últimas grandes invasiones sufridas por Rusia fueron las de las tropas napoleónicas y nazis, en los siglos XIX y XX, respectivamente. Sin embargo, a pesar de todos los ataques y asedios sufridos por el pueblo ruso, el país eslavo siempre ha conseguido renacer y prolongar su existencia hasta la actualidad.

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