Cartografía Economía y Desarrollo

El comercio de esclavos durante la Edad Moderna

Descripción del mapa

Desde el siglo XV hasta bien entrado el siglo XIX, el comercio de esclavos —y por tanto la esclavitud— fue una constante en el triángulo que forman los países europeos y sus respectivas colonias en el continente africano y americano. Durante estas centurias, cientos de miles de personas fueron esclavizadas y comerciadas desde África para trabajar las materias primas que se explotaban en América, especialmente el café y el algodón.

Todo era parte del sistema económico colonial: los territorios de ultramar suministraban materias primas a la metrópoli y estas vendían —muchas veces en régimen de monopolio— a sus colonias las manufacturas que elaboraban.

Con el paso del tiempo estas prácticas se fueron prohibiendo en los distintos países que las llevaban a cabo. O al menos de manera oficial, ya que de manera no oficial el tráfico de esclavos continuó hasta bien entrado el siglo XIX, prácticamente hasta que los últimos territorios coloniales obtuvieron la independencia o lograron un estatus político más riguroso dentro del Estado que el de mera colonia.

Los principales efectos que hoy podemos ver de estas prácticas es la mezcla racial existente en muchos países latinoamericanos, pero también en el plano económico. El modelo de esclavitud colonial estaba orientado a la producción de monocultivos a gran escala, como la caña de azúcar, el algodón, el café o el tabaco. El peso de este modelo productivo era tal que siglos después de que estos países lograsen la independencia, una buena parte de sus economías nacionales sigue dependiendo de estos cultivos o, al menos, de otros distintos al haberse adaptado a la demanda internacional.

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