Más allá de leyendas y mitos, la caza de brujas en Europa es un fenómeno histórico que se llevó por delante la vida de decenas de miles de personas a lo largo de varios siglos. A pesar de ello, la historia de la caza de brujas en el Viejo Continente no es lineal: entre los años 900 y 1400, las autoridades cristianas se negaron a reconocer la existencia de la brujería. Sin embargo, la prohibición de los juicios no acabó con la creencia popular que culpaba a las brujas de muchos males, entre ellos el mal tiempo. La actitud de los creyentes llevó al papa Alejandro IV a rechazar formalmente los procesamientos por brujería en 1258.
Pero en 1550 la postura de los líderes católicos era totalmente distinta: las brujas estaban en todos lados y había que acabar con ellas para proteger a sus fieles. Años después comenzaría “La Gran Caza”, un periodo que se extendió desde 1560 hasta 1630 y durante el cual se estima que hasta 80.000 personas acusadas de brujería fueron juzgadas y la mitad de ellas ejecutadas. La mayoría de juicios se produjeron en Estrasburgo, en Francia, mientras que países como España, Italia o Portugal trataron de evitarlos.
Con el objetivo de arrojar luz y adivinar las causas de la caza de brujas en Europa, los investigadores Peter T. Leeson and Jacob W. Russ publicaron en 2017 en The Economic Journal el estudio “Witch Trials”. Para su análisis lograron confeccionar una base de datos de más de 43.000 personas juzgadas por brujería en 21 países europeos a lo largo de cinco siglos y medio, concretamente entre 1300 y 1850. Al menos 16.000 de los acusados fueron ejecutados.
Su conclusión es que la caza de brujas fue más intensa en aquellos países en los que la disputa confesional entre católicos y protestantes fue más dura, como Alemania, Inglaterra, Francia o Escocia. Así, el miedo a las brujas fue difundido con el objetivo de fidelizar y atraer a sus defensores a la protección de las iglesias. De la misma manera que en la actualidad los partidos políticos centran sus debates en batallas políticas específicas, como la inmigración o los impuestos, para conseguir el voto de los indecisos, católicos y protestantes azuzaron la brujería para convencer a los creyentes más recelosos durante la Reforma y la Contrarreforma.
De esta forma, “Witch Trials” también desmiente la creencia de que la caza de brujas ocurrió principalmente en países con mal tiempo, la llamada hipótesis del chivo expiatorio. La Pequeña Edad de Hielo tumbó las temperaturas mínimas en Europa y los campesinos atravesaron grandes dificultades para conseguir alimento, lo que aumentó su malestar y necesidad de encontrar un culpable. Como se creía que las brujas eran capaces de controlar el tiempo, la teoría del mal tiempo defiende que estas fueron perseguidas por dicho motivo. Sin embargo, Peter T. Leeson and Jacob W. Russ demostraron que la incidencia de las variaciones de temperatura en la caza de brujas era mínima, así como la de las crisis económicas, otro de los principales argumentos que se han empleado para explicar “La Gran Caza”.









¡El artículo está muy bueno! Sin embargo, debería aclarar que la iglesia católica jamás permitió, ni antes ni después de la rebelión protestante, la caza de brujas. La semántica usada aquí evita especificar que fue un fenómeno casi exclusivamente protestante, en sus múltiples vertientes. Es más, los cazadores de brujas eran considerados charlatanes y herejes violentos por la inquisición católica.
Muy buenas gráficas porque desmontan algunos mitos que experimento repetidamente. Vivo en Alemania y les encanta mezclar la caza de brujas con la inquisición española.
Soy miembro de la Asociación Friedrich von Spee, que fue uno de los primeros detractores de la caza de brujas en Alemania y escribió un libro en su contra.
No sé de qué nacionalidad son los escritores del artículo, parece EEUU, y por ello no sé cuanto saben de la situación europea de la época. Yo no había leído que tuviera que ver con el mal tiempo, sin no con las guerras (entre ellas la Guerra de los 30 años que efectivamente fue de carácter religioso) y la peste. Semejante ecatombe de muerte y crueldad unida a supersticiones paganas, llevaron a intensificar la creencia en la presencia del mal, y – en paises nórdicos- en brujas y hechiceros… Y todo eso fomentado por jueces civiles corruptos e ignorantes. Por eso en países mediterráneos apenas se dio. Nunca había leído en los artículos de historiadores que la caza de brujas tuviera que ver directamente con la propaganda para captar adeptos a una u otra religión. Lo de: «para conseguir el voto de los indecisos, católicos y protestantes azuzaron la brujería para convencer a los creyentes más recelosos durante la Reforma y la Contrarreforma», no me cuadra del todo, porque como dice el comentario anterior, los historiadores ven un claro predominio de sentencias y juicios entre protestantes alemanes y calvinistas suizos.
Pero voy a leer el artículo, puede ser interesante descubrir nuevos aspectos.