En 1787 se descubrió en Suecia la gadolinita, un extraño mineral negro y rico en óxidos de un nuevo compuesto químico, el itrio (Y), nombrado así por la isla donde se halló, Ytterby. Tras este descubrimiento los científicos del Imperio sueco se pusieron a analizar muestras y hallaron otros óxidos de elementos nuevos como el cerio (Ce), que se comportaba de forma similar al itrio. Así, estos extraños elementos hallados al norte de Europa, que aparecían siempre en forma de óxido y eran tan complicados de aislar, acabaron por recibir el nombre de tierras raras.
Sin embargo, ni son tierras ni son tan raros. Por sí solo, el cerio es más abundante en la corteza terrestre que el cobre. Lo que sucede es que se ha mantenido el concepto antiguo de llamar tierras a los óxidos, y si bien son abundantes en la corteza terrestre, en raras ocasiones se dan de forma pura o en concentraciones suficientemente altas para que merezca la pena su explotación.
En la actualidad, solo China ha logrado explotar las tierras raras a gran escala, siendo el productor hegemónico global, con entre el 80 y 90% de la extracción y el procesado.
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BRAVO, sin más… porque no encuentro otra palabra que defina el trabajazo presente.