La invasión rusa de Ucrania ha cambiado la manera en que la Unión Europea gestiona su acción exterior. Desde un giro discursivo hacia el realismo hasta la aprobación una nueva estrategia europea para la defensa, pasando por la revitalización de la OTAN, las instituciones europeas se han sumergido en una agenda geopolítica que ahora ordena gran parte de las políticas comunitarias. Entre ellas, las relativas al proceso de ampliación, el cual llevaba mucho tiempo estancado.
De hecho, hasta que comenzara la guerra en Ucrania, muchos de los gobiernos europeos, especialmente el eje franco-alemán, estaban cómodos con la paralización del proceso de adhesión. Solo unos meses después del inicio de la invasión, la idea sobre acelerar una nueva ampliación ya era uno de los asuntos prioritarios en Bruselas.
Este giro en el discurso político también se ha trasladado a la población comunitaria, ahora más cercana y optimista con la incorporación de nuevos países. Si a comienzos de 2021 el 46% de los ciudadanos europeos eran favorables a la ampliación de la Unión Europea, en 2024 mas de la mitad de los europeos (51%) apoyaban el proceso, según los datos recogidos por el Eurobarómetro de primavera (publicados en mayo). Es una subida considerable para un lapso de tiempo de apenas tres años y que tiene mucho que ver con el reconocimiento de Ucrania como país candidato —envió la solicitud solo unos días después del inicio de la invasión—, así como con la cobertura mediática de la guerra.
Croacia, en 2013, fue el último país en entrar en la Unión Europea. Sus vecinos de los Balcanes Occidentales, sin embargo, llevaban embarcados en el proceso desde principios de siglo, aunque sin una meta clara hasta que el ofrecimiento a Ucrania ha relanzado también su proceso de admisión. Además de los Balcanes Occidentales, donde ya todos los países son candidatos oficiales a la ampliación, Ucrania, Moldavia y Georgia también son candidatos oficiales desde 2022 y 2023.
En cuanto a Georgia, su proceso está momentáneamente suspendido, a raíz de las reformas anti democráticas emprendidas por el partido gobernante Sueño Georgiano, cercano al Kremlin y que se ha alzado ganador de las elecciones a pesar de las dudas sobre la transparencia del proceso.
En relación con las dinámicas regionales, el cambio en el discurso respecto de la ampliación de gobiernos tradicionalmente reacios, como los franceses o los alemanes, no ha generado un cambio tan reseñable en la opinión de su población. Los franceses y austriacos son las poblaciones en las que hay menos apoyo a la ampliación, cercano al 35%, aunque sí que ha crecido algo el apoyo en estos tres años.
Más reseñable es el caso de los países nórdicos (Finlandia, Suecia, Dinamarca), en los que solo entre el 29% y el 37% de su población respondía estar a favor de la ampliación en 2021, mientras que en 2024 el apoyo supera el 55%. Junto con ellos, otros países en los que el apoyo era muy reducido, pero que en estos años ha experimentado un importante crecimiento, son Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo.
Esto demuestra que si bien el discurso oficial en Francia y Alemania ha pivotado en favor de la ampliación, todavía esto no se ha trasladado a la población, tradicionalmente escéptica con el tema. De la misma forma, los países que registran un mayor apoyo a la inclusión de nuevos miembros son Lituania, Croacia, España y Hungría, dónde más del 65% de la población es favorable a la inclusión de nuevos países en el club comunitario. Todos son países situados en la periferia de la UE o cercanos a los actuales candidatos, como sucede con Croacia y sus vecinos balcánicos.
El apoyo a la adhesión de nuevos países alcanzó su punto álgido en primavera 2023, cuando un 53% de los europeos estaba a favor de sumar nuevos países al club continental. Un año después ha disminuido ligeramente, en parte por el desgaste económico y social que el conflicto está provocando en los países comunitarios, donde la inflación, el estancamiento económico y la inestabilidad energética se han hecho notar.
Pese a esto, el sentimiento general hacia la ampliación no ha regresado a la apatía que predominaba antes de 2022. De hecho, solo dos países registran menos del 40% de apoyo, en contraste con los nueve de 2021. Aunque el número de países en los que menos de la mitad de la población apoya la ampliación ha crecido de cuatro en 2023 (Francia, Austria, Alemania y Eslovaquia) a diez en 2024, este descenso no supone un regreso al escepticismo previo. Más bien, refleja una estabilización en el apoyo, que sigue siendo considerablemente mayor que antes de la invasión rusa de Ucrania.









Turquía actualmente es inviable para su adhesión; considerando los requisitos art.49 TUE y la deriva de Erdogan