Según los datos de World Prison Brief, el porcentaje de población encarcelada varía significativamente entre los países de América, el continente con mayores tasas de encarcelamiento del mundo. En general, los países con mayor proporción de población encarcelada tienden a ser aquellos con mayores tasas de violencia, así como con sistemas de justicia penal menos eficaces y más enfocados en la encarcelación que en la rehabilitación.
En El Salvador, el país con la tasa más alta de encarcelamiento en América, aproximadamente el 0,6% de la población se encuentra en prisión, 605 reclusos por cada 100.000 habitantes, siendo el país con mayor proporción de encarcelados del mundo. Esto se debe en parte a la alta tasa de violencia en el país, que ha llevado a un enfoque extraordinariamente punitivo en el sistema de justicia penal, reforzado por la guerra contra las maras y el narcotráfico del presidente Bukele.
En segundo y tercer puesto se encuentran Cuba y Estados Unidos, a escasa distancia entre ellos, y solo tras varios años de descenso en los ratios de la gran potencia global, que en 2018 era el país con más proporción de presos del mundo. De este modo Cuba le ha acabado adelantando. Y aunque Cuba tiene un sistema penitenciario centrado en la educación y la reincorporación de la gente a la sociedad, la dictadura más antigua de América mantiene numerosos disidentes y presos políticos entre rejas.
Estados Unidos es el tercer país con la tasa más alta de encarcelamiento en América, con 505 reclusos por cada 100.000 habitantes, siendo el segundo país con mayor población reclusa del mundo. No obstante, a pesar de su alto porcentaje de población encarcelada, Estados Unidos también tiene una tasa de reincidencia considerablemente alta, lo que indica un sistema de justicia penal que no está enfocado hacia la rehabilitación. Como potencia hegemónica y cultural en América, muchos países han replicado su modelo punitivo, explicando la situación carcelaria del continente.
Por contra, la tasa es significativamente más baja en el vecino Canadá, donde solo 85 personas por cada 100.000 habitantes están en la cárcel. El país boreal tiene el porcentaje de población encarcelada más bajo de América, con un planteamiento del sistema penitenciario más orientado a la rehabilitación. Una tasa baja también se registra en Haití, aunque en este caso es por la incapacidad del Estado de hacer cumplir la ley y capturar y juzgar a sus posibles infractores.
En cuanto a los países de América del Sur, Brasil es el que cuenta con la mayor población carcelaria, con más de 835.000 reclusos en 2021, lo que equivale a una tasa de 389 reclusos por cada 100.000 habitantes. A pesar de ser el país más grande y poblado de América Latina, el alto número de presos es preocupante y refleja un sistema de justicia penal que no ha logrado reducir la violencia y el crimen.
Por otro lado, países como Guatemala, Ecuador, México o Bolivia se encuentran entre los países con tasas más bajas de encarcelamiento de Hispanoamérica, con una población encarcelada entre 120 y 140 reclusos por cada 100.000 habitantes. Algo más altas que las de España y equiparables a las de países como Reino Unido ―que también tiene colonias en la región con algunas de las tasas de encarcelamiento más altas―.
Por su parte, los territorios de ultramar franceses tienen tasas de encarcelamientos muy superiores a los de la Francia metropolitana. En la parte europea del país, la tasa de encarcelamientos es de 106 reclusos por cada 100.000 habitantes, mientras que en Guayana Francesa es de 266 reclusos por cada 100.000 habitantes, solo ligeramente superior a la de Martinica y Guadalupe. Lo que muestra las diferencias sociales y los problemas de estos territorios cuasicoloniales frente a su e metrópolis.







