Mapas y gráficos para entender lo que ha pasado en Venezuela

La militarización del Caribe, las amenazas de Trump, las reservas de petróleo o la crisis económica han marcado el pulso del país en los últimos meses
CartografíaGeopolíticaAmérica Latina y el Caribe

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Mientras el mundo ha cambiado de año y ha dado la bienvenida a 2026, Donald Trump ha decidido volver al pasado y arrastrar consigo a todo el continente americano. Al estilo del intervencionismo que caracterizó al Estados Unidos del siglo XX, la madrugada de este 3 de enero Trump ha decidido bombardear Caracas y secuestrar a Nicolás Maduro: el golpe final a la escalada militar en el Caribe que empezó el pasado agosto. 

Esta acción militar no ha llegado por sorpresa. Al contrario: el propio Trump ha dejado caer en varias ocasiones la posibilidad de intervenir y ha insistido en que los días de Maduro como presidente estaban contados una postura que parte la oposición venezolana ha apoyado

Además, su Administración lleva meses poniendo en marcha una maquinaria retórica y militar que justifique de puertas hacia dentro un ataque contrario al derecho internacional. Y es que de fondo el verdadero objetivo de Trump no era derribar al régimen chavista, sino conseguir un Gobierno afín a los intereses estadounidenses. Es decir, de recuperar la idea que definió la política exterior de la Casa Blanca del siglo pasado: América Latina como patio trasero de Estados Unidos.  

Un Caribe militarizado

Venezuela es una suerte de puerta entre el Caribe y la Sudamérica continental. Situada en el norte de América del Sur, su papel costero ha hecho que la política exterior venezolana esté dirigida tradicionalmente hacia el Caribe. Y ha condicionado buena parte de las dinámicas de la región.

 

Mapa de la geopolítica del mar Caribe

 

La geopolítica caribeña está definida por varias aristas: recursos, migración, narcotráfico, actividad marítima… Pero también la presencia constante de Estados Unidos. Si bien hace décadas que no se veía una invasión o una ocupación al uso, como las que se dieron a lo largo de todo el siglo XX en países como Haití, Panamá, Granada u Honduras, las tropas estadounidenses han seguido estacionadas por todo el Caribe. 

La explicación es sencilla: la región es, desde el siglo pasado, una pieza clave en la esfera de influencia de Estados Unidos y ante cualquier intento de oposición, la Casa Blanca ha intervenido para “reconducir” la situación. Aquí es donde entra en juego la rivalidad con Cuba a través de constantes sanciones y embargoso el afán por acabar con la Venezuela chavista, el bastión latinoamericano contra Estados Unidos. 

Además de la aprovechar la infraestructura militar en el Caribe, Trump llevaba meses aumentando su despliegue militar y atacando embarcaciones venezolanas. El presidente estadounidense ha dado luz verde al mayor despliegue naval en la región desde la Guerra Fría, incluyendo al portaaviones USS Gerald R. Ford, el buque de guerra más caro de la historia. Desde septiembre, en los los ataques contra supuestas narcolanchas —de las que todavía apenas hay pruebas— han muerto más de 100 personas.

La nueva guerra contra las drogas

¿El motivo del despliegue? Una supuesta lucha contra las drogas que tendría su origen en Venezuela. Con este pretexto, Trump ha asegurado que la droga que azota las calles estadounidenses proviene del país latinoamericano y ha acusado a Maduro de liderar el Cártel de los Soles, al que la Administración estadounidense ha catalogado como organización terrorista extranjera. 

Cabe señalar que el cártel de los Soles, a pesar de su nombre, no es un cártel de la droga sino una red de corrupción. Y aunque esta red sí que permita la existencia del narcotráfico, los propios datos de la propia DEA (la Administración de Control de Drogas​ del Gobierno estadounidense) demuestran que la mayor parte de la droga que llega a Estados Unidos ni sale desde Venezuela ni cruza por el Caribe.

El tráfico de cocaína hacia Europa

Frente a esto, la ruta que acapara el grueso de los flujos de narcotráfico es la del Pacífico, con Colombia como principal país de origen y responsable del 84% de la cocaína incautada en Estados Unidos. De acuerdo con la DEA, en 2024 solo el 8% de la cocaína que llegó a la gran potencia cruzó por Venezuela, muy por detrás de la importancia que otros países como Ecuador o Panamá tienen en estos flujos.

Así, la cruzada contra las drogas es la excusa perfecta para poder hacer de Venezuela una cuestión de seguridad nacional, como ya sucedió en el pasado con intervenciones como la invasión de Panamá en 1989. 

La Venezuela del petróleo

Junto a las drogas, Trump ha insistido en otra idea: el petróleo. Venezuela es el país con las mayores reservas de crudo del mundo, aunque su industria lleva años estancada por la falta de inversión del régimen y por las sanciones norteamericanas. En la actualidad, de hecho, el país solo produce en torno al 1% del petróleo a nivel internacional.

Países con más reservas de petróleo

Pese a esto, el crudo venezolano es uno de los factores que Trump, en su línea más transaccional, ha mencionado con insistencia tras la captura de Nicolás Maduro.  El magnate ha afirmado querer que las petroleras estadounidenses inviertan en la industria venezolana, aunque llevarlo a la práctica no es tan sencillo. La industria petrolera venezolana arrastra problemas desde hace años y cuenta con varias complicaciones, empezando por el tipo de petróleo que se encuentra en sus yacimientos. 

El petróleo de Venezuela es pesado y ultrapesado y, por tanto, más difícil y costoso de refinar. De hecho, Venezuela no cuenta con la infraestructura de refinerías necesaria para poder tratarlo, así que durante años lo estuvo exportando a Estados Unidos para que fuera tratado en las plantas estadounidenses del golfo de México. 

Geopolítica Venezuela

Además de la falta de tecnología para refinarlo a nivel nacional, el petróleo venezolano tampoco es el más competitivo. Para que el crudo ultrapesado sea rentable, el precio debe oscilar entre los 65 y los 80 dólares por barril, y actualmente el precio del venezolano está en 60 dólares por barril. 

Es cierto que durante años la relación entre Estados Unidos y Venezuela estuvo muy marcada por el petróleo, pero desde que Maduro llegó al poder y sobre todo desde las sanciones de entre 2017 y 2019 la industria petrolera ha caído en picado: mientras que entre 1993 y 2010 Washington llegó a importar de media más de treinta millones de barriles de crudo venezolano al mes, en la actualidad Venezuela ya no aparece entre los principales proveedores de petróleo a Estados Unidos. 

Producción exportación petróleo Venezuela 2025

Esa demanda ahora la satisfacen con yacimientos propios o comprando petróleo a Canadá y México, principalmente. Así, entre la bajísima producción, la obsolescencia y carencias en la infraestructura de refinado, los poco rentables precios y poca relevancia en el mercado, es complicado que el petróleo venezolano pueda beneficiar a corto plazo a Estados Unidos por mucho que Trump incida en ello. 

Además de los recursos petroleros que se concentran en la Faja Petrolífera del Orinoco, al norte del país, Venezuela también cuenta con un arco minero con yacimientos de oro, hierro, coltán o aluminio, aunque la corrupción y la falta de inversión han frenado el desarrollo de una industria extractiva que lograse compensar las pérdidas ocasionadas por el derrumbe del sector petrolero.

Evolución del PIB de Venezuela ord

De hecho, la enorme dependencia de este sector está detrás de la brutal crisis económica que atraviesa el país desde hace una década, marcada por la bajada de los precios del crudo y las sanciones estadounidenses. Desde 2014, cuando prácticamente el 95% de las exportaciones venezolanas dependían del crudo, el país ha vivido un ciclo de recesiones e inflación constante que ha conducido a la pobreza a ocho de cada diez personas. 

El resultado ha sido devastador: Venezuela cerró el año 2024 con el mismo PIB que veinte años atrás, un periodo en el que ha pasado de ser la cuarta economía de América Latina a no entrar ni entre las diez primeras. 

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