El mundo nunca había comido tanto pescado como ahora. En 2020 el consumo se situó en los 20,2 kilos per cápita, más del doble que hace apenas medio siglo. La previsión de la FAO, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, es que de aquí a 2030 crezca otro 15% como consecuencia del aumento de los ingresos, la urbanización y los consiguientes cambios en la dieta alimentaria global. El problema es que hasta ahora el incremento del consumo de pescado se ha producido a costa del medioambiente: el 63% de las poblaciones mundiales de peces se consideran sobreexplotadas.
Basta con que en tu próxima visita a la pescadería te fijes en la procedencia de los productos. Muchos —sobre todo los más baratos— provendrán del océano Pacífico occidental, la zona pesquera que baña las costas de Rusia y el sudeste asiático y que en 2020 aglutinó hasta el 41% de la pesca global. No debe sorprender: la explotación pesquera está muy extendida y abarca cerca de la mitad del mar, pero también está muy concentrada en zonas como el mar Amarillo o el canal de la Mancha, como demuestra el hecho de que más de la mitad de las capturas provengan de apenas un 0,5% del océano, según datos de Global Fishing Watch.
Tampoco hay mucha variedad en las banderas de los barcos que protagonizan esa producción. Cerca de la mitad también está concentrada en diez potencias, con China acaparando el 15% de la cuota mundial. Eso al menos sobre el papel. En la práctica, la aportación china araña probablemente varios puntos porcentuales más a través de una flota pesquera fantasma que barre los fondos marinos de todo el globo, a veces incluso obviando los límites de aguas territoriales o la prohibición de pescar especies protegidas.
Suscríbete a EOM para seguir leyendo este artículo
Lo que pasa en el mundo te afecta. Comprenderlo es más necesario que nunca
Continuar
Anual · Cancela en cualquier momento
© El Orden Mundial.
Todos los derechos reservados.
