Mapa crisis refugiados Mozambique

El mapa de la crisis de refugiados en Mozambique

Mozambique vive una importante crisis de refugiados en el norte del país provocada por los proyectos gasísticos y el yihadismo
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Mozambique, un extenso país que ocupa unos 2.000 kilómetros de longitud sobre el mapa de África y en el que aún persisten muchas heridas de la guerra civil que arrasó el país entre 1977 y 1992, vive desde hace más de cuatro años una importante crisis de refugiados en el norte de su territorio. La insurgencia yihadista y la extracción de recursos naturales han provocado el desplazamiento de cerca de 730.000 personas y han acentuado la desigualdad de un país donde conviven realidades muy distintas en sus dos millares de kilómetros de extensión.

Maputo, la capital de Mozambique, situada en el extremo sur muy cerca de la frontera con Sudáfrica, es la región más próspera y dinámica del país. Las provincias de Cabo Delgado, Niassa o Nampala, localizadas en el extremo norte, son por su parte las zonas más pobres, deprimidas y olvidadas. Pese a que Mozambique es un país con una inmensa mayoría de población católica, el norte se ha caracterizado siempre por sus numerosas comunidades musulmanas, que superan el 50% de la población en Niassa y Cabo Delgado. En estas provincias, las comunidades islámicas tienden a concentrarse en las selvas costeras, herederas de la influencia del comercio árabe y de los sultanatos de Omán y Zanzíbar que ocuparon la región antes de la colonización portuguesa. Durante los últimos años, la pobreza y olvido de la región la han hecho especialmente vulnerable al integrismo yihadista.

Uno de los puntos de inflexión más importantes para entender la actual crisis de refugiados se sitúa a principios del año 2010, cuando las exploraciones geológicas en alta mar localizaron grandes yacimientos de gas en la cuenca de Romuva, frente a la deprimida región de Cabo Delgado. Tras el hallazgo, compañías internacionales como Total o ExxonMobil empezaron a invertir en la región y a preparar una explotación que podía hacer de Mozambique uno de los mayores productores de gas del mundo.

No obstante, estas inversiones, y la construcción de infraestructuras, han terminado suponiendo la expulsión de miles de familias de sus hogares y su traslado a nuevas localidades, muchas veces alejadas de sus tierras y zonas de pesca tradicionales. Mientras, los nuevos trabajos han ido recayendo sobre extranjeros o habitantes de la lejana Maputo, y no sobre los pobres y mal preparados habitantes de la región de Cabo Delgado.

El yihadismo en Mozambique que amenaza el sur de África

En este contexto, muchos jóvenes de comunidades pesqueras, desplazados, o sin oportunidades de futuro a corto plazo por la instalación de la industria gasística, se han convertido en presa fácil de Ansar al Sunna, la insurgencia islamista que desde 2015 trata de constituir su propio Emirato en Mozambique a imitación del Dáesh en Irak y Siria. En 2017, el grupo, conocido localmente como Al Shabab (diferente al Al Shabad de Somalia), ya era una amenaza real, llegando a asaltar la comisaría de la ciudad de Mocímboa da Praia, en el norte del país.

Esta misma ciudad fue víctima de una nueva ofensiva en 2020, cuando quedó brevemente bajo el control del integrismo. Desde ese momento, el grupo yihadista se ha lanzado a atacar otros pueblos y ciudades de la región al tiempo que ha continuado su persecución a las comunidades cristianas de la zona.

Mozambique, presa de su guerra detenida

El origen pescador de muchos de los integrantes de la insurgencia yihadista ha facilitado los ataques por mar en un país con casi nula capacidad naval, como demuestran los ataques híbridos sobre las ciudades de Mocímboa da Praia y Palma, que han pillado desprevenidas a las fuerzas de seguridad mozambiqueñas. El ataque de marzo de 2021 sobre Palma, donde se encuentra la base de operaciones de la futura industria gasística, dio por primera vez a la crisis una repercusión mundial por la gran cantidad de personal extranjero que se concentra en la ciudad. La inseguridad ha terminado deteniendo los proyectos gasísticos, y con ellos las esperanzas financieras del país.

Ante esta situación, Mozambique, con ayuda internacional de Portugal o Ruanda, ha lanzado durante los últimos meses una ofensiva terrestre para recuperar las ciudades del norte y contener a los yihadistas. Tanzania, que teme una expansión de los ataques por su territorio, también se ha sumado a la coalición. Pese a esto, la situación sigue afectando inmensamente a la población del norte, que ya vivían en un estado de vulnerabilidad y pobreza antes de los ataques de Ansar al Sunna.

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El mapa de la crisis de refugiados en Mozambique es una colaboración de El Orden Mundial y Ayuda en Acción para el curso ‘El reto de la movilidad humana: pobreza, cambio climático, conflictos y situaciones de violencia como causas de las migraciones forzosas’, organizado por la Universidad del País Vasco en septiembre de 2021.

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