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El ataque comenzó el 5 de agosto de 2020. Entraron en la ciudad portuaria de Mocímboa da Praia, en el norte de Mozambique, dispuestos a asaltar el lugar armados y al grito de “queremos un gobierno de Alá” y sin taparse la cara. Tras más de cinco días de lucha con las fuerzas de seguridad mozambiqueñas, los yihadistas consiguieron su objetivo: mataron a al menos 55 soldados, hirieron a noventa, hundieron con granadas un barco militar y se hicieron con el control del puerto.
El presidente de Mozambique, Filipe Nyusi, viajó a la capital de la región, Pemba esa misma semana. Sus palabras sonaron poco esperanzadoras para la población: “Debemos permanecer alerta y esperar que lleguen días mejores”, dijo el mandatario. En los cuatro primeros meses de 2020 hubo 101 ofensivas yihadistas, un 300% más que en el mismo periodo del año pasado . La insurgencia en Mozambique se ha desatado, contribuyendo a que la violencia yihadista en África haya marcado un récord, con más de 4.161 ataques en un año natural hasta junio de 2020.
Incremento constante de los atentados
Desde que los yihadistas atacaran por primera vez en octubre de 2017, la violencia en Mozambique no ha hecho más que aumentar. Aquel ataque dejó dos policías y un civil muertos en Mocímboa da Praia. Entonces, las autoridades lo consideraron un hecho aislado. Sin embargo, en los dos meses siguientes hubo otros tres grandes ataques y a final de 2018 los yihadistas ya habían convertido la región en un zona de guerra con un total de dieciocho atentados terroristas.
El Gobierno mozambiqueño ha respondido militarizando la región de Cabo Delgado. Dos tercios de los vehículos que circulan entre Pemba hasta la frontera norte con Tanzania son convoyes militares que transportan a fuerzas especiales de la policía y soldados. Pero lejos de rebajar la violencia, la militarización solo la ha empeorado. Los yihadistas han incrementado y variado el abanico de ataques, incluyendo saqueos a comunidades, incen...
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