Yihadismo y conflicto entre clanes: por qué Somalia aún está lejos de salir de su crisis

La lucha de poder entre regiones y el Gobierno central de Somalia, reflejadas en distintos clanes y facciones políticas, amenaza con retrasar todavía más unas elecciones que deberían haberse celebrado en diciembre. El camino hacia la estabilidad del país parece alargarse mientras el yihadismo sigue al acecho.
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Yihadismo y conflicto entre clanes: por qué Somalia aún está lejos de salir de su crisis
Dos hombre rebuscando entre los escombros de un edificio derruido en Mogadiscio. Fuente: AMISOM Public Information (Flickr)

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Poco antes de las ocho de la tarde del pasado 26 de junio Ikran Tahlil Farah recibió una llamada en su casa de Mogadiscio. Minutos después se subió a una furgoneta y desde entonces no se volvió a saber de ella. Dos meses más tarde, la Agencia Nacional de Inteligencia y Seguridad de Somalia la dio por muerta y culpó al grupo terrorista Al Shabab. Ellos lo negaron. Farah, de veinticuatro años, trabajaba como espía para la Agencia desde hacía cuatro. Sus padres aseguran que el propio organismo la asesinó, tras haber rumores de que tenía información confidencial sobre el entrenamiento militar encubierto de soldados somalíes en Eritrea.
La desaparición de la joven ha desatado una profunda crisis política que ha acabado con el presidente Mohamed Abdulahi Mohamed suspendiendo de sus funciones al primer ministro, Mohamed Husein Roble, al menos hasta la celebración de elecciones. Roble ha dicho que la medida es inconstitucional y ha acusado al presidente, conocido como Farmajo, de obstruir las investigaciones tras denegar la destitución del director de inteligencia y nombrarle como su asesor de seguridad personal. Farmajo busca controlar los puestos de dirección de cara a unos comicios en los que se presenta a la reelección, se voten cuando se voten.
Somalia tuvo que haber celebrado elecciones en diciembre de 2020, pero la falta de entendimiento entre los actores políticos al intentar escoger representantes obligó a retrasarlas. En abril, ante la falta de acuerdo para una nueva fecha, Farmajo decidió ampliar su mandato presidencial por dos años. La medida generó rechazo y una división en las fuerzas de seguridad que provocó 100.000 desplazados después de días de protestas. El miedo de una guerra civil era latente, así que el presidente dio un paso atrás y le encargó a Roble buscar una nueva fecha. Un mes después, el primer ministro acordó una hoja de ruta con los estados federales: el ciclo electoral empezaría el 25 de julio con elecciones al Senado y finalizaría el 10 de oc...

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David Soler

Valencia, 1995. Periodista e investigador. Fundador del medio África Mundi. Graduado en Periodismo por la Universidad de Navarra. Escribo sobre África subsahariana, con un interés en política, democracia y conflicto, sobre todo en el este y sur del continente.