El mapa del cambio de población en Europa desde 1990

Pese al descenso de natalidad en el continente, la migración ha impulsado un aumento de veinte millones de habitantes en tres décadas
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En 1990, Irlanda contaba con una población de cerca de 3,5 millones de personas. En 2023, el país alcanzó los 5,3 millones de habitantes, un aumento del 48% en apenas tres décadas. Como Irlanda, muchos países de Europa occidental han visto crecer su población desde la caída del Muro de Berlín. En el este del continente, sin embargo, el declive es evidente: Rumanía ha pasado, en el mismo periodo de tiempo, de una población de casi 23 millones de personas a no alcanzar los 20 millones.

Cambio de población en Europa desde 1990 móvil Cambio de población en Europa desde 1990 ordenador

En términos generales, la población de Europa ha crecido en veinte millones de habitantes desde 1990, situándose en 742 millones de personas en 2023, de los que 448 millones pertenecían a la Unión Europea. Todo ello a pesar del fuerte descenso de la natalidad en el continente, que es ya el más envejecido del mundo y que cuenta con una tasa de fertilidad en declive. De hecho, desde 2012 se han registrado más muertes que nacimientos en suelo comunitario.

La natalidad y la migración son las dos dinámicas demográficas principales. Así, aunque el crecimiento natural es negativo, la llegada de migrantes al oeste de la región (tanto europeos como de fuera del continente) ha permitido estabilizar el crecimiento demográfico. En España y Francia, por ejemplo, la población ha aumentado un 23% y un 17%, respectivamente. En Europa del este la situación es diferente: a pesar de que algunas regiones mantienen tasas de fertilidad cercanas al 2,1, umbral que garantiza el reemplazo generacional, la emigración masiva tras la disolución de la Unión Soviética y la caída del telón de acero ha acelerado el descenso poblacional. También las guerras yugoslavas, en el caso de los Balcanes, han tenido su consecuente impacto demográfico en la región.

Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), sólo entre 1990 y 2015 cerca de 25 millones de personas abandonaron las exrepúblicas soviéticas en busca de mejores oportunidades laborales, la mayoría de ellas estableciéndose en Europa occidental. Los principales destinos de polacos, letones y lituanos fueron el Reino Unido e Irlanda. Los estonios se dirigieron a Finlandia y los rumanos a Italia y España.

Esta emigración masiva ha beneficiado a los países receptores y a la economía europea en general, pero ha ralentizado el crecimiento y la convergencia económica de los países de origen. Además, la mayoría de los migrantes, especialmente en los primeros años, fueron trabajadores cualificados, lo que agravó la fuga de cerebros y la pérdida de capital humano en los países de origen.

El mapa del envejecimiento en la Unión Europea

Por otra parte, y aunque en general la tasa de fecundidad sea más elevada en el este de Europa, también se ha ralentizado con respecto al siglo pasado. En los años ochenta, la media de hijos por mujer en Europa del este se situaba en ese 2,1, mientras que ya en 1995 la incertidumbre económica y política del período postsoviético, junto con la falta de un sistema de bienestar arraigado, habían hecho que la media del bloque del Este se situara por debajo de 1,5 hijos por mujer.

En cuanto al crecimiento poblacional, los mayores aumentos se han registrado en los microestados europeos: Luxemburgo y Chipre han registrado un crecimiento poblacional superior al 70%, como también han crecido Andorra, Malta y San Marino. En el caso de Luxemburgo, su posición como centro financiero y económico ha atraído a un gran número de nuevos residentes en las últimas décadas.

De los países con más de un millón de habitantes, Turquía (56%) e Irlanda (48%) son los países de Europa que más han aumentado su población. Irlanda es, además, el país de la Unión Europea que cuenta con la mayor proporción de jóvenes entre sus habitantes.

El mapa de los cambios de población en las ciudades de la Unión Europea

El caso turco, que ha pasando de 56 millones de habitantes en los años noventa a superar los 80 millones, también es significativo. Aunque sigue siendo un país con grandes disparidades internas entre regiones, ha crecido a un ritmo vertiginoso, instaurándose como la decimonovena economía más grande del mundo. De hecho, entre 2001 y 2018 el país creció a una media anual de casi el 5,5%, según datos del Banco Mundial. Este buen ciclo económico, junto con la mejora de las condiciones de vida, ha reducido la mortalidad, mientras que la tasa de natalidad de en torno a 1,7 hijos por mujer sigue siendo alta en relación con el resto de Europa.

En el este de Europa, la recesión de finales del siglo XX sigue reflejándose en su demografía, aunque los países que se unieron a la Unión Europea han reducido la brecha con occidente. Polonia, en particular, ha sido el país europeo que más ha crecido desde 1990, beneficiado por su desarrollo industrial, su posición central en el continente y su integración en las instituciones europeas. A diferencia de sus vecinos, la mejora económica ha incentivado el retorno de la diáspora y la llegada de migrantes del este, especialmente de Ucrania a partir de 2014 y sobre todo de 2022, con la invasión rusa.

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2 comentarios

  1. Expandir comentario
    Beñat Txurruka

    Falta la variación de la población del Vaticano

  2. Expandir comentario
    Beñat Txurruka

    :p