Aunque no es ni mucho menos el único país donde ha sucedido, Estados Unidos está viviendo un periodo particularmente complejo y agitado dentro de su mundo laboral. Tras la «gran renuncia» —millones de trabajadores han abandonando sus puestos de trabajo de forma voluntaria— y el enorme impacto de la pandemia sobre los salarios y el empleo, el movimiento sindical parece estar viviendo su particular renacimiento en el país, donde han surgido nuevas olas de afiliación en gigantes como Amazon, Starbucks o Apple. Sin embargo, las cifras generales de sindicación han seguido cayendo en el conjunto de Estados Unidos incluso en 2021, manteniendo de forma irrefrenable la tendencia registrada desde hace cerca de seis décadas, cuando proporcionalmente había tres veces más afiliados que en la actualidad.
Estas dinámicas contrapuestas no son muy distintas de las que también se viven a nivel regional, con un mapa donde existen grandes diferencias entre el nivel de sindicación de algunos estados y el que se registra en otros. Según las cifras publicadas por la Oficina de Estadísticas Laborales, territorios como Hawái o Nueva York tuvieron durante 2021 un porcentaje de trabajadores afiliados a sindicatos superior al 20%. Por contra, en estados como Utah, Arkansas o Texas existe una tasa de sindicación entre la fuerza laboral asalariada por debajo del 4%.
Lejos de ser casuales, las tendencias del mapa de la afiliación a sindicatos en Estados Unidos coinciden con otras dinámicas políticas, electorales y propiamente laborales del país. Por lo general, los estados gobernados tradicionalmente por el Partido Republicano muestran un volumen de afiliación bastante más bajo que aquellos de tradición demócrata. Es el caso, por ejemplo, de la región sureste del país: en Alabama, Misisipi o Tennessee, todos ellos estados gobernados por los conservadores, el porcentaje de trabajadores que están afiliados a algún sindicato se mueve entre el 5% y el 10%.
En la costa oeste, por contra, los cuatro territorios en los que gobierna habitualmente el Partido Demócrata tienen cifras de afiliación bastante más altas: en California la tasa de sindicación llega al 16%, en Oregón y Washington se mueve entre el 18% y el 19% y en Nevada —donde los trabajadores de los casinos de Las Vegas conforman algunos de los sindicatos más fuertes— supera el 12%.
En la misma línea, también es habitual que los estados conservadores con un bajo nivel de afiliación cuenten a su vez con las conocidas como leyes Right-to-Work, una serie de normativas que aparentemente protegen el derecho a afiliarse o no a los sindicatos, pero cuyo objetivo final es limitar la fuerza y el alcance de los sindicatos. Según los datos de 2018 recopilados por Bloomberg Law, apenas un 6,5% de la fuerza laboral de los estados que contaban con leyes de este estilo en 2018 era miembro de un sindicato, mientras que en los territorios donde no existen estas leyes la tasa era de prácticamente el doble.
La desigualdad territorial, en cualquier caso, no es la única brecha que existe en materia sindical dentro de Estados Unidos. Las diferencias entre la afiliación en el sector público (34,8%) y el privado (6,3%) son abismales, mientras que también hay importantes divergencias a nivel sectorial: en el sector educativo o en las fuerzas de seguridad, un tercio de los trabajadores está afiliado. En la ganadería o la restauración la afiliación por contra no supera el 4%.
El despertar sindicalista de Estados Unidos: trabajadores contra Amazon, Starbucks y Apple








¡Hola!
¿Y este mismo artículo, pero para España?
Creo que sería muy interesante saber el grado de afiliación por sectores de actividad, sector público y privado, comunidades autónomas / provincias, sindicatos…así como cuotas de los afiliados.
Espero que todos esos datos os sean fáciles de obtener y que no haya quien esté interesado en lo contrario.
Un saludo cordial