El índice de transición energética en la Unión Europea

La UE es una de las regiones que más rápido está adoptando fuentes renovables y limpias, aunque no logrará cumplir los Acuerdos de París
CartografíaDesarrollo y cambio climático

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En plena crisis climática, la transición energética lleva tiempo ocupando un lugar prioritario en las agendas de las principales instituciones internacionales, gobiernos y foros económicos. Y aunque la Unión Europea es la región que más avances ha hecho en este ámbito, ni el espacio comunitario ni el resto el mundo están en posición de cumplir con los Acuerdos de París, según el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés). Con una media de 63,3 sobre 100, la UE tiene un índice de transición energética muy superior al del resto del mundo, pero las disparidades internas entre los Estados miembro también son muy profundas.

Transición energética Unión Europea móvil

Transición energética Unión Europea ordenador

Publicado anualmente por el Foro Económico Mundial, este indicador energético ofrece una fotografía del progreso mundial hacia la adopción de fuentes más limpias. De los 120 países analizados en el informe de 2023, seis de los diez primeros son miembros de la UE: Suecia, Dinamarca, Finlandia, Francia, Austria y Países Bajos.

El índice parte de un enfoque tridimensional que considera la equidad, la seguridad y la sostenibilidad como imperativos clave en el panorama energético. El documento destaca, por ejemplo, que más de 1,7 billones de los 2,8 billones de dólares que se calcula que se invertirán en energía en 2023 se destinarán a energías limpias.

Pero ¿qué entiende el WEF por energía limpia? Además de las renovables y el resto de fuentes verdes, la organización también tiene en cuenta la energía nuclear como una alternativa no contaminante y la contempla como una solución para mejorar la eficiencia del sistema y para descarbonizar sectores en los que reducir emisiones de carbono resulta complicado.

Así, por ejemplo, que Francia aparezca en cuarta posición dentro del índice de la Unión Europea estaría estrechamente relacionado con el enorme peso que todavía tienen las nucleares en su aporte energético. 

El mapa de la energía nuclear en Francia

Aunque es cierto que la energía atómica no emite CO2 durante la generación de electricidad, el debate sobre su inclusión dentro de los esquemas de transición es intenso y presenta varios problemas de fondo. De hecho, esta fue la excusa que esgrimió también la UE para, en Julio de 2022 y a raíz de la Guerra en Ucrania, catalogar las inversiones en energía nuclear y gas natural como verdes.

A diferencia de fuentes de energía renovables como la solar y la eólica, que dependen de recursos naturales inagotables, la energía nuclear se basa en la fisión nuclear de materiales como el uranio, que son finitos y no se consideran renovables debido a los problemas que supone la gestión de residuos radiactivos. 

¿Qué fuentes de energía usa la Unión Europea?

Junto a esto, el indicador del WEF presenta otras paradojas importantes: países como Estonia, Países Bajos o Alemania, que se encuentran dentro de los diez países que más CO2 emiten por habitante del espacio comunitario, se encuentran a su vez en los primeros puestos del índice de transición energética de la Unión Europea.

Aunque el informe destaca que el mundo no está en vías de cumplir los objetivos del Acuerdo de París y que la ventana de oportunidad para una transición energética efectiva se está cerrando rápidamente, la puntuación de las economías avanzadas, entre las que se incluyen la mayoría de los países de la UE, ha mejorado un 11% en la última década, con los países nórdicos a la cabeza: Suecia o Dinamarca lideran la transición hacia una economía baja en carbono, pero otros como Rumanía o Chipre aún se encuentran rezagados en esta carrera.

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