El 41% de los jefes de Gobierno de las autocracias que existían en el mundo en 2020 eran de izquierdas, frente a un 23% de derechas y un 11% de centro —el 24% restante no tenía una ideología económica clara—. La mayor presencia de la izquierda en este tipo de regímenes ha sido además la tónica general tras la Segunda Guerra Mundial, especialmente durante los años previos a la caída del Muro de Berlín y el fin de la Unión Soviética.
Los datos provienen del estudio Identifying Ideologues: A Global Dataset on Chief Executives, publicado en 2021 por el investigador de Our World in Data Bastian Herre, y hacen referencia a todos aquellos países que no son democracias, es decir, que carecen de «elecciones relevantes, libres, justas y multipartidistas». En 2020 era el caso de 82 territorios, incluyendo Rusia, India, China, Hungría o Venezuela.
Desde 1945, algunos autócratas han dirigido su país durante más de medio siglo. Qabus bin Said Al Said ha sido el más longevo de todos ellos: fue sultán de Omán durante cinco décadas consecutivas hasta su muerte en 2020. En la lista de los jefes de Gobierno no democráticos que permanecieron más tiempo en el poder le siguen Jalifa bin Salman Al Jalifa, primer ministro de Bahréin durante 49 años, Fidel Castro, con 47 años al frente del poder ejecutivo de Cuba, y Kim Il-Sung, líder supremo de la República Popular Democrática de Corea a lo largo de 46 años.
Por regiones, la mayoría de autócratas se han sucedido en África Subsahariana —el 33% de todos los que han surgido desde 1945 y el 38% de los que ocupaban el cargo en 2020—. Curiosamente, la gran mayoría de ellos no mostraron ninguna tendencia ideológica económica clara, sino que gobernaron siguiendo su propio patrón sin adherirse a ninguna corriente.
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Asia-Pacífico y Oriente Próximo y el Magreb son las siguientes regiones con más líderes no democráticos —20% y 18% de todos los autócratas desde la Segunda Guerra Mundial, respectivamente—, por delante de Latinoamérica y el Caribe —14%—, Europa del Este y Asia Central —13%— y Europa Occidental —2%—.
De todas ellas Europa del Este y Asia Central es la que presenta un mayor desequilibrio ideológico, con el 74% de sus autocracias con una tendencia económica de izquierdas. Esta región sufrió el intervencionismo de la URSS durante gran parte de la segunda mitad del siglo XX, con numerosos gobernantes colocados directamente por Moscú y por lo tanto alineados con sus intereses y su ideología.
En Latinoamérica y el Caribe, por el contrario, los jefes de Gobierno de las autocracias y dictaduras han sido mayoritariamente de derechas —el 57%—. En la región, el Plan Cóndor funcionó como canalizador para los líderes conservadores: con la connivencia de Estados Unidos, las Fuerzas Armadas de Chile, Argentina, Bolivia, Uruguay, Paraguay y Brasil crearon un sistema cooperativo en 1975 para reprimir y perseguir a la oposición de izquierdas latinoamericana.
Años después, la Corte Interamericana de Derechos Humanos definió el Plan como una “coordinación transnacional muy organizada, con entrenamientos constantes, sistemas de comunicación avanzados, centros de inteligencia y planificación estratégica, así como con un sistema paralelo de prisiones clandestinas y centros de tortura”. A pesar de ello, en 2020 la situación se había revertido y cuatro de los seis autócratas de la región ya eran de izquierdas —Nicolás Maduro en Venezuela, Daniel Ortega en Nicaragua, Luis Arce en Bolivia y Manuel Marrero en Cuba—.







