Tras el estancamiento invernal de la guerra en Ucrania, la llegada del buen tiempo trae consigo un cambio de circunstancias, y la ligera iniciativa que ha mantenido Rusia durante el invierno parece que dejará paso a una ofensiva ucraniana (que puede fracasar como ha hecho la rusa). Sin embargo, ambos contendientes han aprovechado este parón invernal para reorganizar su defensa, levantar trincheras, y Ucrania para desgastar a Rusia e intentar tomar la iniciativa.
Los intentos de Moscú por tomar las pequeñas ciudades de Bajmut y Vugledar (ambas en el óblast de Donetsk), de valor estratégico menor, han acabado con su iniciativa y desgastado mucho a sus tropas. Conscientes de que Ucrania ha aprovechado este tiempo para preparar una nueva ofensiva, Rusia se ha dedicado a construir numerosas fortificaciones y trincheras, sobre todo en aquellos lugares donde se sienten más vulnerables.
Los grandes objetivos que Rusia mantiene en Ucrania son controlar el Donbás (Donetsk y Lugansk), mantener el puente terrestre con Crimea (a través de los óblasts de Zaporiyia y Jersón) y, ante todo, preservar su gobierno sobre Crimea.
En el Donbás, la red de infraestructuras es relativamente densa y está bien conectada con Rusia, permitiendo un reabastecimiento y un movimiento de tropas más o menos rápido. No obstante, en el puente terrestre con Crimea la red de infraestructuras no se diseñó con este propósito y su abastecimiento y control es mucho más vulnerable.
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Desde la reconquista ucraniana de Jersón solo una línea férrea conecta la península con Rusia, y lo hace muy cerca del frente. Por carretera, la vía costera es la mejor opción, pasando por Mariúpol, Berdiansk, y Melitópol, aunque hay alternativas alejándose de la costa por Bilmak y Tomak o pasando por Nueva Kajovka y el istmo de Perekop. Sea cual sea la ruta, el paso por Mariúpol y Melitópol es casi obligado.
Estas circunstancias crean una serie de puntos...