No hay ninguna duda de que 2024 será uno de los años electorales más importante de la historia. Será, seguro, de récord: a lo largo de los próximos meses está previsto que se celebren 87 elecciones en 79 países, con más de la mitad de la población mundial —unos 4.300 millones de personas— citada ante las urnas, la mayor cifra de la historia. No todos los comicios tienen una fecha definida, y en algunos casos ni siquiera está claro que se vayan a llevar a cabo, como en el de Ucrania, pero en otros lugares se antojan decisivas. Pocas son las potencias globales o regionales que no celebrarán algún tipo de sufragio durante este año.
No es seguro, eso sí, que todas las elecciones cuenten con unos mínimos estándares democráticos. En países como Corea del Norte o Bielorrusia, dictaduras acérrimas, la convocatoria electoral no es más que una mascarada para legitimar a sus respectivos regímenes. Otros países con claros signos autoritarios, como Rusia o Venezuela, también celebrarán votaciones en un contexto en el que es casi imposible que las actuales élites gobernantes cedan el poder.
Distinto es el caso de Estados Unidos, donde el resurgir de Donald Trump y su movimiento ultrareaccionario amenazan con volver a tomar las riendas del gobierno federal en las elecciones de noviembre. También el de India, el país más poblado del mundo, que vivirá entre abril y mayo su particular test de estrés democrático tras años de deterioro institucional a manos de Narendra Modi.
En Europa, la UE enfrenta elecciones comunitarias en junio con el fantasma de la extrema derecha ya más que asentado, con la guerra de Ucrania golpeando a las puertas del espacio Schengen y con las enormes dudas que despierta la delicada situación económica de Alemania, la locomotora regional.
México, Bangladés, Pakistán, Indonesia, Reino Unido, Taiwán, Corea del Sur o Sudáfrica, todos ellos países con gran peso demográfico, económico y regional, también celebrarán comicios nacionales en los próximos doce meses. El devenir y la realineación de los equilibrios de poder globales dependerá en gran medida de todas esas votaciones.
De hecho, tres de los miembros permanente del Consejo de Seguridad de la ONU —Rusia, Estados Unidos y Reino Unido— celebrarán elecciones nacionales a lo largo de 2024, mientras que Francia será pieza clave en los comicios europeos que definirán el nuevo gobierno comunitario.
Como nota anecdótica, en el año que más gente está llamada a votar de la historia también hay varios microestados de escasísima población que organizarán asimismo sufragios para elegir a sus gobernantes: en San Marino, donde apenas viven 34.000 habitantes, toca renovar a los sesenta miembros del Gran Consejo General. En el archipiélago de Palaos, por su parte, apenas 18.000 habitantes tendrán que elegir presidente y miembros para las dos cámaras que tiene el país.