La hambruna en Gaza ya es oficial. Tras casi dos años de guerra y asedio del Ejército israelí, en los que la infraestructura básica ha sufrido una gran destrucción y se ha usado el hambre como arma de guerra, la falta extrema de alimentos pronto afectará a casi un tercio de la población del territorio. Es la conclusión del último informe de la Clasificación Integrada de las Fases (IPC, por sus siglas en inglés), publicado a finales de agosto. La IPC es la métrica de referencia para medir el hambre en el mundo elaborada entre otras por organizaciones de la ONU, que ha declarado oficialmente la hambruna en la gobernación de Gaza.
Medio millón de personas se encontraban en verano en una situación alimentaria catastrófica en Gaza, la peor de las fases establecidas que contempla «una privación extrema de alimentos» que se traduce en «hambre, muerte, indigencia y niveles extremadamente críticos de desnutrición aguda». Ahora se sumarán 160.000 personas para finales de septiembre, según la proyección del organismo.
Para hablar de hambruna o catástrofe alimentaria, el IPC debe constatar que al menos el 20% de los hogares acusen una falta extrema de alimentos, que el 30% de los niños sufran desnutrición aguda y que mueran dos adultos o cuatro niños cada 10.000 habitantes al día a causa del hambre.
A estas más de 640.000 personas se sumarán 1,14 millones en fase 4 y casi 200.000 en fase 3 de la métrica del IPC, que ya contemplan limitaciones alimentarias muy graves. A mediados de agosto, poco antes de que se declarara la hambruna en la gobernación de Gaza, el 26% de los habitantes de toda la Franja sufrían hambruna y 54% se encontraban en la fase 4, muchos más que en meses anteriores.
La hambruna en Gaza es una catástrofe que la ONU ya ha declarado como evitable y perpetrada de forma intencional por Israel. Antonio Guterres, secretario general de la organización, aseguraba que constituye “un fracaso de la humanidad” y una “crítica moral”, y que no es simplemente privación de alimentos, sino que incluye el “colapso deliberado de los sistemas necesarios para la supervivencia”. De hecho, el 98% de las tierras de cultivo palestinas están dañadas o son inaccesibles, otro aspecto más que implica la dependencia total de la ayuda humanitaria externa.
Según los datos de la ONU, para septiembre de 2025 la hambruna se extenderá desde la gobernación de Gaza hasta las gobernaciones de Deir al Balah y Jan Yunis, al sur, alcanzando métricas similares a las de la gobernación de Gaza.
Desde que Hamás atacó su territorio y asesinó a 1.200 ciudadanos el pasado 7 de octubre, Israel ha estrangulado aún más la cantidad de ayuda que entra en un enclave sometido, ya de por sí, a un bloqueo por tierra, mar y aire desde 2006. En febrero de 2024, más de cien palestinos murieron después de que soldados israelíes dispararan contra una multitud que se abalanzaba sobre un convoy humanitario. Los ataques contra la población en los puntos de entrega de alimentos no han sido aislados, y se han sucedido también a lo largo de 2025.
La interrupción total de los envíos de ayuda humanitaria en marzo y abril, seguida de una reactivación por goteo e insuficiente hasta julio de este año, ha provocado una escasez extrema, que ha llevado a esta situación. Si bien en agosto hasta 55 600 toneladas de alimentos entraban en el enclave, esta cantidad sigue siendo muy insuficiente para compensar el déficit prolongado. De hecho, los operativos de seguridad han impedido que llegue toda la ayuda enviada a la población, con el 87% de los convoyes de la ONU interceptados, según datos de la propia organización.
Todos estos hechos han llevado a la ONU a asegurar que Israel está usando el hambre para castigar colectivamente a la población del territorio, un hecho considerado como un crimen de guerra. Unas declaraciones que vienen además en un momento en que instituciones de renombre y asociaciones de todo el mundo denuncian ya el genocidio que se esta llevando a cabo contra los palestinos, y en el que el hambre es solo una de las patas.
¿Qué es una hambruna y cuándo se declara? Ahora ocurre en Gaza
De hecho, a finales de agosto, la asociación académica más prestigiosa en el campo (International Association of Genocide Scholars, IAGS) aprobó una resolución apoyada por el 86 % de sus 500 miembros en la que declaran que las políticas y acciones de Israel en Gaza cumplen la definición legal de Genocido.
Esta Clasificación Integrada de las Fases, también conocida como el termómetro del hambre, es una colaboración entre 19 organizaciones públicas y privadas lanzada hace dos décadas para monitorizar la inseguridad alimentaria en todo el mundo. Para ello contempla cinco fases —las tres últimas, crisis, emergencia y hambruna, son las más preocupantes—, aunque la más extrema solo ha sido declarada en dos ocasiones: Somalia en 2011 y Sudán del Sur en 2017. Gaza es la tercera, y la primera en Oriente Próximo.









Ojala Israel algún dia pruebe en sus propias carnes la misma medicina que aplica a los Palestinos…