La ofensiva insurgente en Malí: Rusia ya no es un aliado fiable en el Sahel

El éxito de los rebeldes tuaregs y los grupos yihadistas pone en entredicho el papel de Moscú como garante de la seguridad en la región
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La ofensiva insurgente en Malí: Rusia ya no es un aliado fiable en el Sahel
Rebeldes tuareg tomando la ciudad maliense de Kidal el pasado 26 de abril de 2026. | AFP

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Te doy la bienvenida al Blitz, el boletín semanal de El Orden Mundial para comprender la actualidad internacional. Hoy hablamos de la ofensiva insurgente en Malí y del declive de Rusia en el Sahel. Además, analizaremos la salida de Emiratos Árabes Unidos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y de la visita de los reyes británicos a Estados Unidos.


Cómo Rusia está perdiendo el Sahel

¿Qué tienes que saber? 

· Una ofensiva de los grupos insurgentes sacude Malí. El FLA recuperó Kidal, una de las principales ciudades de Azawad, en la parte nororiental del país. Al mismo tiempo, el JNIM atacó varias localidades en el centro y el sur. Las fuerzas yihadistas también lanzaron un ataque cerca de Bamako contra el presidente Assimi Goïta y su ministro de Defensa, Sadio Camara, que fue asesinado.

· Los rebeldes tuaregs han reconocido su colaboración con los yihadistas del JNIM. Es la primera vez que los dos principales actores insurgentes publicitan su alianza contra la junta militar. Ambas facciones también han tendido la mano hacia el Africa Corps. El JNIM se comprometió a no atacar a los combatientes rusos si dejaban de apoyar a la junta militar.

· La crisis del Gobierno maliense ha alimentado las dudas sobre el papel de Rusia en el Sahel. Desde 2020, Moscú expandió su presencia en la región tras los golpes de Estado en Malí, Burkina Faso y Níger. Rusia aprovechó el descontento ante la corrupción, la pobreza, la violencia yihadista y la influencia de Estados Unidos y Francia, la antigua potencia colonial.

Las juntas militares de Malí, Burkina Faso y Níger se han convertido en los principales aliados de Rusia en el Sahel. En 2024, los tres países abandonaron la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (Cedeao) y formaron la Alianza de Estados del Sahel (AES), un pacto de defensa mutua apoyado por Moscú. Descubre más sobre la geopolítica del Sahel en este mapa:

¿Por qué es importante? 

 · La ofensiva insurgente en Malí cuestiona los pilares de la influencia rusa en el Sahel. Frente a la incapacidad de París y a la pasividad de Washington, Moscú se presentaba como un socio capaz y fiable, alejado del colonialismo. Como resultado, Rusia ofrecía seguridad a cambio de acceso a recursos. Sin embargo, los últimos reveses militares han dinamitado esta estrategia.

 · Rusia ha repetido los errores de los países occidentales en la región. Su despliegue inicial en Malí, de mil combatientes, era insuficiente para enfrentar a los insurgentes. Asimismo, su enfoque militarista y su brutalidad obviaron problemas como la marginación rural, los conflictos étnicos o las rivalidades locales, y unificaron a los opositores. Además, la escasa cooperación entre los miembros de la AES ha facilitado la expansión de los yihadistas.

· La crisis en Malí erosiona aún más la credibilidad internacional de Rusia. Su posición como aliado se ha visto cuestionada tras la invasión de Ucrania. Moscú no ayudó a Armenia en el Alto Karabaj, no impidió la caída de Bashar al Asad en Siria y ha permanecido impasible ante los ataques de Estados Unidos en Venezuela e Irán. Ahora también está perdiendo el Sahel. 

¿Qué cabe esperar?

· La influencia de Rusia en el Sahel se verá mermada por la irrupción de otros actores: Turquía, China y Emiratos Árabes Unidos. Ninguno de ellos replicará el modelo ruso de desplegar combatientes en operaciones militares. Ankara apuesta por sus drones Bayraktar; Pekín, por sus inversiones y sistemas de vigilancia; y Abu Dabi, por el suministro de material militar.

· Los avances insurgentes en Malí favorecerán un acercamiento entre Rusia y estos grupos. El FLA y el JNIM ya han realizado ofertas al Africa Corps para ganar legitimidad. A diferencia de lo que sucedió en Siria, donde la antigua filial de Al Qaeda logró hacerse con Damasco, el JNIM no tomará el control de Bamako ni del país. Pero si la junta corre el riesgo de colapsar, el Kremlin se verá tentado a negociar con los insurgentes.

· El declive ruso en el Sahel alentará a Occidente a rehacer sus vínculos con los regímenes militares. Aunque Estados Unidos no considera a África una prioridad, Washington ya ha intentado aproximarse a estos países con el fin de luchar contra el terrorismo y de acceder a minerales críticos. 


Otros temas de la semana

Emiratos Árabes Unidos abandona la OPEP

Su salida de la organización, que se materializará este viernes, sacude el mercado del petróleo con las negociaciones estancadas entre Estados Unidos e Irán.

Las tres claves

· Emiratos Árabes Unidos ha sido uno de los países más afectados por la guerra en Oriente Próximo. Los ataques de Irán contra sus infraestructuras energéticas y el bloqueo del estrecho de Ormuz redujeron su producción de petróleo un 44% en marzo, bajando de 3,4 millones de barriles diarios a 1,9 millones. Emiratos es actualmente el cuarto mayor productor de la OPEP.

· La retirada de Emiratos de la OPEP certifica su ruptura con Arabia Saudí. Ambos países ya habían mantenido tensiones por la producción de crudo. También difieren en su enfoque de la guerra y en sus alianzas. Abu Dabi apuesta por sus relaciones con Israel, y sus intereses chocan con los de Riad en Yemen, Sudán o Somalia, donde apoyan a distintos actores.

· La marcha de Emiratos desestabiliza el cártel petrolero. Abu Dabi podrá aumentar su producción de petróleo con independencia. Sin embargo, la OPEP perderá capacidad para definir la oferta global. Esto se traducirá en un mercado petrolero más fragmentado, competitivo y volátil. De hecho, el precio del barril de Brent subió cerca de un 3% tras el anuncio.

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Los reyes británicos visitan Estados Unidos

Carlos III y Camila del Reino Unido viajaron a Washington este lunes para reconducir la «relación especial» entre Estados Unidos y el Reino Unido.

Las tres claves

· Los lazos entre Estados Unidos y el Reino Unido atraviesan su punto más bajo desde la crisis de Suez en 1956. Las tensiones por la negativa del primer ministro británico, Keir Starmer, a respaldar la guerra contra Irán se suman a las amenazas de Trump sobre Canadá ―país del que Carlos III es rey―, sus aranceles y sus críticas a los aliados de la OTAN. Se informó de que Washington podría revisar incluso su postura sobre las islas Malvinas.

· La monarquía británica se ha convertido en la principal baza diplomática de Londres para mejorar la relación con Trump. El año pasado, Starmer le entregó en la Casa Blanca una carta de Carlos III invitándolo a una segunda visita de Estado al Reino Unido. Aunque no eludió los aranceles, Londres se situó en una posición comercial más favorable respecto a la Unión Europea.

· Sin embargo, el viaje de los reyes no solucionará los problemas de fondo entre ambos aliados. La erosión de la relación transatlántica y el crecimiento de China obligan al Reino Unido a redefinir su enfoque hacia Estados Unidos. Es probable que Londres siga el camino de Canadá: diversificar alianzas, acercarse a China y estrechar lazos con la UE.

David Gómez

Guadalajara, 1999. Doble grado en Relaciones Internacionales y Periodismo por la URJC. Ciencias Políticas en la Università degli Studi di Firenze. Apasionado de la geopolítica, el deporte y el cine.