La PESCO, el sueño de una unión militar europea

Hace un año se aprobaba la PESCO, la Cooperación Estructurada Permanente de la UE en materia de defensa. Desde entonces se han ido definiendo los distintos proyectos que darán forma al nuevo eje vertebrador de la política militar europea; no obstante, tras estos primeros meses, parece que los ánimos respecto a su verdadero alcance se han ido enfriando.
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La PESCO, el sueño de una unión militar europea
Soldados griegos durante el desfile militar del Día de la Independencia Griega. Fuente: Max Pixel

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Jean Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, se refirió ya en 2017 a la PESCO como la “bella durmiente” a la que era hora de despertar. Y, efectivamente, pocos meses después, el 11 de diciembre de 2017, 25 de los 28 Estados miembros de la UE —a excepción de Dinamarca, Malta y Reino Unido tras el brexit— firmaban la hoja de partida para el establecimiento de la Cooperación Estructurada Permanente (más conocida por sus siglas en inglés, PESCO), la estructura que daría el paso definitivo hacia una Unión Europea militar y de la defensa.
Ya desde sus inicios con la Comunidad Económica Europea hubo varios intentos por crear una unión en el terreno militar; sin embargo, los resultados o bien fracasaron o quedaron reducidos a organismos con capacidades bastante más limitadas. Actualmente, la política exterior de la UE está coordinada por la Política Común de Seguridad y Defensa (PCSD), establecida en 2009, y organismos como la Agencia Europea de Defensa, el Fondo de Defensa Europeo o grupos puntuales de combate. La PESCO se ha creado para tratar de superar y ampliar las capacidades de estas iniciativas anteriores.
Para ampliar: “La Unión Europea y la revitalización de la defensa comunitaria”, Diego Mourelle en El Orden Mundial, 2017
Los objetivos de la PESCO
La cooperación permanente tiene dos objetivos muy claros: por un lado, ser un elemento de coordinación que repare las ineficiencias militares de la política defensiva de la Unión; por otro, lograr una autonomía militar de la Unión respecto de sus aliados estratégicos. En el último año se ha visto cómo la UE ha empezado a mantener una política exterior autónoma y diferenciada respecto a su aliado histórico, EE. UU. Durante estos meses, la UE ha marcado las distancias con la a veces imprevisible Administración Trump al oponerse a romper las relaciones con Irán o a reconocer Jerusalén como capital israelí, entre otras cuestiones. No por ello se debe entender que la UE está tratando de romper con EE. UU. o la OT...

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