Política y Sociedad América Latina y el Caribe

La liberación mapuche

La liberación mapuche
Manifestación mapuche en Barcelona durante el Día de la Hispanidad (2017): Fuente: Álex Maroño

El pueblo mapuche, originario de Chile y Argentina, lleva años reclamando un mayor reconocimiento legal en ambos países, pero sus esfuerzos han sido en vano.

El pueblo mapuche, originario de Chile y Argentina, lleva años reclamando un mayor reconocimiento legal en ambos países, pero sus esfuerzos han sido en vano. La desaparición de Santiago Maldonado, natural de la provincia de Buenos Aires, ha vuelto a poner sobre la mesa un conflicto que lleva siglos impidiendo la convivencia en ambos países. Analizar las diversas vías de actuación es indispensable para comprender una lucha por la igualdad y la multiculturalidad más anciana que los propios Estados latinoamericanos.

La reciente desaparición de Santiago Maldonado, artesano de 28 años, ha conmocionado a la sociedad argentina. El caso revive el terror de la dictadura de Videla, que dejó a miles de argentinos desaparecidos y a un montón de madres reunidas en una céntrica plaza de Buenos Aires con pañuelos atados a la cabeza a imagen de los pañales perdidos como consecuencia de la represión. El Gobierno de Mauricio Macri queda así en el punto de mira; un escándalo policial de este calibre podría incluso forzarle a convocar elecciones, como le ocurrió a Eduardo Duhalde la pasada década tras el asesinato de dos manifestantes a manos de la policía. La politización del caso ha llegado de la mano de la anterior residente de la Casa Rosada y candidata a senadora, Cristina Kirchner, quien ha arremetido contra el actual Gobierno conservador acusándolo de haber fomentado la represión.

Para ampliar: “Mauricio Macri, presidente de una Argentina dividida”, David Hernández en El Orden Mundial, 2017

El caso de Maldonado no solo ha servido para situar en el foco de atención el problema de las desapariciones forzadas en el país, sino para poner de manifiesto una de las cuestiones étnicas más antiguas del país: las reivindicaciones de la comunidad mapuche. Los mapuches —llamados araucanos por los colonizadores españoles— son un pueblo prehispánico perteneciente a Chile y Argentina, aunque es en el primer país donde se encuentran en mayor número —aproximadamente el 10% de la población chilena—.

Manifestación en Barcelona por los derechos de los indígenas. Entre las consignas se encontraba la demanda de justicia para Santiago Maldonado. Fuente: Álex Maroño

En Argentina, aunque su número es menor, no se resignan a abandonar su identidad. Es por ello por lo que recientemente un grupo de mapuches se ha instalado en un territorio de 900.000 hectáreas —una superficie similar a la de Puerto Rico o Chipre—, perteneciente al grupo textil Benetton, para reclamar lo que consideran un expolio de sus tierras milenarias. A pesar de ser considerados como foráneos por algunos sectores argentinos, ya que su supuesto origen es la región de la Araucanía chilena, lo cierto es que su tradición no entiende de lindes: “Nosotros no reconocemos fronteras. Nuestro pueblo abarca de mar a mar”. Conocer su historia es imprescindible para entender las reivindicaciones de un pueblo separado por una división impuesta por los huincas, los forasteros.

Reclamaciones ancestrales de territorio mapuche. Fuente: El País

El pueblo originario

La presencia mapuche en el continente latinoamericano tiene orígenes inciertos, pero hay estudios que demuestran la existencia de este pueblo hace 13.000 años. La llegada de los colonizadores europeos en el siglo XVI propició la formación de lazos entre diferentes pueblos mapuches, que, al compartir una lengua y cultura común, favoreció el crecimiento de una identidad mapuche diferenciada.

La organización del pueblo mapuche se materializó progresivamente en un levantamiento contra la ocupación extranjera y dio lugar a la guerra de Arauco, que duró más de 300 años (1536-1882), aunque con diferentes grados de intensidad. Tras el sitio de diversas ciudades coloniales, los mapuches se enfrentaron primero a los españoles y más tarde a los chilenos por la defensa de sus tierras, en la región de la Araucanía. La llamada Pacificación de la Araucanía —acción bélica por parte del ejército chileno en 1882— dará lugar a un progresivo proceso de aculturación y sometimiento del pueblo precolombino bajo la premisa de un movimiento civilizador y la asimilación en la sociedad mayoritaria chilena. Su sometimiento no solo será cultural, sino territorial, ya que sus tierras ancestrales, tan celosamente protegidas de los españoles, serán finalmente tomadas por la república chilena.

Al otro lado de los Andes, en Argentina, la presencia mapuche es cuestión de debate continuo en la sociedad. Muchos los tachan de exterminadores por sus supuestas campañas contra los tehuelches, pueblo precolombino de Argentina, mientras que otros defienden su legitimidad histórica como pueblo originario del país. Debates etnológicos aparte, la represión contra los nativos no fue exclusiva del Estado chileno: tras la Campaña del Desierto —incursiones militares argentinas entre 1878 y 1885 en tierras nativas con el objetivo de conquistar territorio—, los mapuches, junto con otros pueblos de la región, sufrieron una pérdida masiva de tierras, lo que condenó a muchos al desamparo y la miseria, en un proceso que cada vez más voces tachan de genocida.

Ambas campañas expansivas, chilena y argentina, minaron en gran medida la población mapuche y asestaron un duro golpe a sus formas de vida. La resistencia militar contra los huincas, fracasada tras la expansión territorial de los Estados chileno y argentino, pasó del campo de batalla al político y social: comenzaba el asociacionismo indígena. La primera asociación representativa de todos los pueblos mapuches se formó en 1910 en la Araucanía con el nombre de Sociedad Caupolicán, que hace referencia a un líder mapuche del siglo XVI.

La Sociedad Caupolicán con su líder, Manuel Neculman. Fuente: Unicen

Esta movilización política culminará en 1924, cuando el profesor Francisco Malivilu fue elegido diputado, lo que marca el inicio de la presencia mapuche en la sociedad chilena. A pesar de la unión social, los sucesivos Gobiernos de ambas repúblicas trataron de dividir las comunidades a lo largo del siglo XX, bien con el confinamiento en espacios reducidos, bien con la proclamación de sus tierras como áreas protegidas —caso del Parque Nacional Lanín, en Argentina—, lo que los convertía en meros ocupantes de sus tierras ancestrales, tratadas como área de disfrute para la población nacional.

El proceso de privatización de tierras mapuches continuará a lo largo del siglo XX, con diferente aplicación en Chile y Argentina. En el primero, la dictadura militar de Pinochet promulgó el decreto ley 2568, que, en línea con la política neoliberal del Gobierno, impuso los territorios del pueblo a los mandatos de la economía privatizándolos y usurpándolos a sus ancestrales dueños. En la segunda, la toma de tierras mapuches fue llevada a cabo por una compañía de origen extranjero, posteriormente argentina y finalmente vendida al grupo textil Benetton: The Argentinian Southern Land Company Ltd.

Esta empresa, creada en 1889 para administrar los campos de terratenientes ingleses que habían financiado la Campaña del Desierto, fue comprada en 1975 por un grupo de grandes inversores argentinos, que en 1982 traducen el nombre como Compañía de Tierras del Sud Argentino S. A. como consecuencia del enfrentamiento argentino-británico por las Islas Malvinas. En 1991 el grupo Benetton se apropia de las acciones de la firma y toma posesión de 900.000 hectáreas, lo que provoca la ira de sus habitantes, los mapuches, y los lleva a movilizarse por la recuperación de su territorio.

Para ampliar: “La historia del imperio Benetton, el dueño de la Patagonia”, Claudia Ferri en La Izquierda Diario, 2017

Cronología de la empresa privada que controla las tierras argentinas reclamadas por los mapuches. Fuente: FARN

Las tierras retomadas: mapuches en el siglo XXI

A pesar de la privatización de sus tierras y de su explotación intensiva por parte del gigante textil, los mapuches no se amedrentan en su empeño ancestral y revindican sus derechos con el objetivo de volver a sus tierras. La historia de Rosa Nahuelquir y su marido, Atilio Curiñaco, es el fiel reflejo de esta lucha, a priori suicida, entre David y Goliat: la lucha de una pequeña familia contra un coloso económico.

Esta familia, originaria de Chubut, al sur del país, se asentó en tierras del empresario italiano en 2002, lo que dio comienzo a una disputa que dura hasta hoy y a la que, progresivamente, se han unido otros grupos mapuches, que ofrecen resistencia tanto al magnate de la firma como al propio Gobierno argentino. Uno de ellos es el grupo mapuche desalojado violentamente por la Gendarmería Nacional Argentina en Cushamen (Chubut), con el cual se encontraba Maldonado el día de su desaparición.

Las consignas principales de la comunidad son claras: la recuperación de sus tierras ancestrales y el respeto de sus tradiciones. Con el objetivo de recuperar lo tomado injustamente, en 2013 se formó la Resistencia Ancestral Mapuche, con Facundo Jones Huala como lonko —‘líder tribal’—. Esta agrupación, defensora de la violencia como medio para obtener sus fines étnicos, actúa a los dos lados de la cordillera y, a pesar de no representar al pueblo mapuche en su totalidad, ha cobrado gran importancia tras la desaparición de Maldonado.

Jones Huala, cabeza de la comunidad mapuche asentada en Cushamen y detenido tras ser acusado de promover la violencia, es una de las voces más comprometidas con la búsqueda de Santiago Maldonado e incluso acusa al Estado argentino de “desaparición forzada”. Esto se debe en parte a que Maldonado desapareció en su territorio tras una incursión de la Gendarmería Nacional. Los huincas tienen prohibido el acceso a este territorio mapuche, para preservar su “territorio y cosmovisión”, pero Maldonado, concienciado con la causa ancestral indígena, fue aceptado, con los riesgos que ello conllevaba debido al continuo asedio de las fuerzas de seguridad, presionadas por el grupo Benetton.

Bandera mapuche. Fuente: Álex Maroño

Pese al marco legal que ampara al grupo Benetton —las tierras fueron adquiridas de acuerdo con la ley argentina—, la legitimidad de sus acciones es puesta en duda por diferentes grupos mapuches, que, mediante la ocupación, tratan de retomar los lugares que pertenecen a su etnia. La recuperación del territorio es, por tanto, la principal preocupación de la comunidad, aunque las formas de llevar a cabo su cometido son variadas y la ocupación no constituye su único medio de acción.

La vía legal, centrada en la defensa de la capacidad de autodeterminación como medio para conseguir el reconocimiento mapuche, es otro de los modos de acción más extendidos. Este derecho se vuelve más relevante tras la adhesión de Chile y Argentina en 2007 a la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, en cuyo artículo 4 reconoce activamente el derecho a la “autonomía o al autogobierno en las cuestiones relacionadas con asuntos internos y locales”, lo que aplica enteramente al pueblo mapuche. Tras la adopción de la declaración, diversas comunidades mapuches se agruparon para presentar un frente común y dieron lugar a la I Cumbre por la Autodeterminación, que adoptó la hoja de ruta por un autogobierno mapuche con “una jurisdicción que abarca desde el Bío Bío —región del centro de Chile— al sur”. Las dos cumbres siguientes se centraron en avanzar en el reconocimiento legal, más allá del derecho territorial, en aspectos claves como la necesidad de crear un Ministerio de Asuntos Indígenas y una Comisión de Esclarecimiento Histórico Mapuche.

El Estado chileno, por su parte, lleva años estudiando los diferentes escenarios para un mayor reconocimiento de sus pueblos originarios, mapuche incluido. Un informe de la Comisión Asesora Presidencial defiende la necesidad de llevar a cabo cambios constitucionales para conseguir el fin del conflicto. La presidenta, Michelle Bachelet, se disculpó en nombre del país por la represión estatal contra el pueblo mapuche, pero, pese a sus buenas intenciones, el viento se ha llevado sus palabras y ha traído consigo una mayor oleada de represión que, como un vendaval al amparo de una Ley Antiterrorista promulgada durante la dictadura de Pinochet, ha frenado la adopción de verdaderos progresos para los mapuches.

Un proyecto inclusivo de futuro

La adopción de la declaración en 2007 constituyó un verdadero punto de inflexión en la lucha mapuche. A partir de sus 46 artículos se establecieron unos derechos básicos propios de pueblos indígenas como el mapuche. Artículos como el 3 —libre determinación—, el 10 —prohibición del desplazamiento forzoso— o el 14 —derecho a controlar instituciones educativas— han sido vitales para alcanzar la legitimidad internacional de su causa.

La fórmula más extendida como respuesta a este reto multicultural pasa en un primer lugar por el reconocimiento de la plurinacionalidad del país. Como afirma Alejandro Navarro, candidato presidencial por el Partido País, “la única solución para resolver el conflicto mapuche es que Chile se convierta en un Estado plurinacional”. Este reconocimiento de los pueblos anteriores preconstitucionales sería el primer paso para una pacificación del conflicto. Pero los dirigentes políticos no son los únicos defensores de esta solución: líderes mapuches, historiadores e incluso la Iglesia católica abogan por la misma respuesta.

Al otro lado de los Andes, la conclusión se repite en el eco creciente de voces que, tras la celebración del bicentenario del país en 2016, abogan por la plurinacionalidad y la pluriculturalidad. Aunque la desaparición de Santiago Maldonado ha sido utilizada por los políticos del país como causa contra el Gobierno de Macri, lo cierto es que no hay una respuesta firme para el conflicto existente detrás. Políticos de diversas ideologías obvian una batalla centenaria sin la cual no sería necesaria la represión policial y sin la cual Maldonado no habría desaparecido.

Para ampliar: El pueblo mapuche en el siglo XXI. Propuestas para un nuevo entendimiento entre culturas en Chile, I. Aninat Sahli, V. Figueroa Huemcho y R. González Toro, 2017

El conflicto mapuche a ambos lados de la cordillera que los vio nacer se enquista cada vez más en unas sociedades temerosas de reconocer su propia riqueza cultural, incapaces de dar una respuesta política sólida a los reclamos de parte de su población. Sin ella, no solo se ve amenazado el pueblo mapuche, sino toda la sociedad argentina y chilena, que perdería una parte importante de su legado histórico. Sin ella, Santiago Maldonado será uno de los muchos mártires de una lucha por la igualdad que actualmente no parece tener fin. Ngewekilpe illamtun zungu. ‘No más discriminación’.

17 comentarios

  1. Es una pena que publiquen información parcial. Unos burros irresponsables.

    • Como autor del texto te agradecería que me justificaras aquella información que consideras parcial. Tras analizar numerosas fuentes, considero que el artículo presenta un análisis centrado en la defensa de los derechos humanos que es, cuanto menos, justificable. A pesar de ello, si no estás de acuerdo, estás en tu derecho de contrastar información.

      • Yo no soy el que dijo que la información es parcial pero estoy de acuerdo con él. Vos decís que tu análisis es centrado en “la defensa de los derechos humanos”; cuando en realidad está centrado en la defensa de los intereses sectoriales de la comunidad RAM o RIM (según el lugar) que por cierto no representan a la comunidad mapuche sino a una parte muy minoritaria y sesgada de ella.
        En referencia a Argentina, el texto omite varias cuestiones históricas que van desde la presencia de comunidades indígenas anteriores a los araucanos en la zona hasta los ataques de malones y raptos del siglo XIX (y anteriores); los acuerdos que se hicieron posteriormente con las comunidades patagónicas, y también desconoce que el 54% de la población argentina es de origen mestizo (blanco e indígena). Siguiendo el criterio del autor habría que reconocerle el derecho a tierras a ese 54% ¿o su sangre vale menos que la de los mapuches?
        El texto es pretensioso al comparar el caso Maldonado con el de Kosteki y Santillán, y desconoce los contextos políticos y sociales de ambos.
        Es evidente que las fuentes son todas de un mismo sesgo ideológico, y es sólo cuestión de ir a la zona (yo no fuí pero conozco opiniones de gente de Chubut, Rio Negro y Neuquén) para ver que no existe tal “causa mapuche” y que los mapuches están (al menos en su mayoría) integrados a la sociedad argentina. Sólo como ejemplo, no ahora, pero en el pasado conocí a un pariente de Ceferino Namuncurá que a su vez fue descendiente de caciques. Juan Namuncurá, músico, con un hijo casada con una descendiente de alemanes.
        Saludos

      • Como Ud. publica su articulo sobre la desaparición de Maldonado el día 17 de Octubre, justo la fecha que aparece un cuerpo en el Lof donde el desapareció (que luego se comprobó pertenece al desaparecido)?
        Un investigador está permanentemente actualizándose sobre su objeto de estudio, por eso no se comprende esta “omisión” (involuntaria?).
        No cita las fuentes, que entiendo -por el conocimiento que tengo del tema-, son mayoritariamente chilenas, faltando fuentes argentinas sobre el mismo.
        Afortunadamente sí hay fuentes debidamente documentadas que niegan parte de lo vertido en su artículo, por lo menos, en Argentina.

      • Avisen cuando comiencen a regalar campos y tierras porque yo tb soy descendiente de originarios así reclamó mi parte, con un dpto céntrico me conformo

  2. Los Mapuches son chilenos no Argentinos, ellos invadieron la patagonia y destruyeron a los verdaderos pueblos originarios

  3. hay una rama de los mapuches que reclama el 25% del territorio de Argentina, que quema estaciones de tren, galpones, maquinaria y viviendas de gente que cultiva la tierra, y hay otros mapuches o sus descendientes que son la mayoria que estan totalmente integrados, trabajan y viven sin molestar a nadie, y hasta hay intendentes de la zona que son descendientes de mapuches y no pasa nada, los del RAM son una minoria muy violenta que por ejemplo en Chile quemo mas de 100 camiones , buses y maquinaria vial en lo que va del año.

  4. El mapa esta mal. Excede, por lejos, el área de hábitat precolombino de los mapuches en Chile. Las tribus estaban instaladas entre los ríos Itata (norte) y Toltén (sur), en la zona centro-sur del país. El mapa incluye la zona que habitaban los picunches, por el norte, y los huilliches por el sur. Incluso deja como zonas mapuches áreas habitadas por pueblos cordilleranos no mapuches como los puelches, los pehuenches o los tehuelches. Grupos que durante la conquista española se mapuchizaron, adoptando costumbres de este grupo precolombino dominante, en su lucha contra los invasores.
    En general, el relato se ajusta a los hechos. Los mapuches tienen un gran sentido de pertenencia y saben transitar en la interculturalidad, lo que no ocurre con nosotros: los chilenos o argentinos. Solo grupos minoritarios de mapuches como la RAM en Argentina y la CAM en Chile (que integran a “mapuches de corazón”) promueven la vía violenta para sus demandas de étnicas: Reinstalación en tierras ocupadas por sus ancestros.

  5. Los Mapuches son originarios de Chile y NO de Argentina

  6. Más allá del tema del artículo, el presidente Macri no puede “ser forzado” a llamar ni dejar de llamar a elecciones como sugiere la nota. No hay en la Argentina un régimen parlamentario como en España.

  7. Me parece muy bueno el artículo! Sinceramente entiendo que las críticas responden a la división que hoy existe sobre este tema en Argentina y Chile. Sin embargo no coincido ya que aquí no se expresa opinión. Incluso en la observación sobre unas “posibles elecciones anticipadas” está trazando un paralelismo con una causa de impacto como la que ocurrió en Avellaneda en la presidencia de Duhalde, quién si no ocurría eso se hubiera mantenido en el poder.
    A los lectores: lean sin intencionalidad, sean dueños de sus ideas pero sepan interpretar al resto.
    Al autor: mis felicitaciones; abogo porque haya más artículos tan objetivos en diarios, revistas y otros medios.

  8. Alejandro, tu articulo y algunas exageraciones solo son causa de estar alejado al conflicto y valoro tu interpretación de las diversas fuentes consultadas.
    En Argentina no estoy descubriendo nada si te cuento que hay una grieta muy marcada, esto le fue funcional al gobierno anterior y ahora al actual.
    Santiago Maldonado lamentablemente fue una victima de todos los actores de este conflicto, El Estado tiene responsabilidad y manejo el tema con mucha negligencia pero tampoco vamos a sacar del foco a esta minoria que no representa la voluntad de toda la nacion Mapuche y sus actos deben ser repudiados.

    La plurinacionalidad del estado puede ser un primer paso para una solucion pacifica, pero el siguiente paso es la autodeterminacion y luego el objetivo de un estado Mapuche.
    Seguro en tu investigacion, por ahi leiste rumores de que capitales financian a estos grupos.
    Esa gente tiene proyectos de largo plazo, hablo de los mismos que hoy tienen posesion de Gibraltar y les gusta hablar de autodeterminacion.

    Art. 75. inciso 17 Constitucion Argentina.

  9. Los mapuches no son pueblos originarios de argentina. Los pueblos originarios de la Patagonia argentina eran los tehuelches, que fueron invadidos y exterminados por los mapuches o araucanos mucho después de la conformación de los estados argentino y chileno. Si bien los mapuches son sin duda una nación y como tal tienen derechos que reclamar al estado argentino, no tienen el derecho a reclamar tierras “milenarias” del lado argentino de la cordillera.

    Sobre el caso Maldonado. Ya se demostró con la autopsia que el tipo se ahogo y que no hubo asesinato, ni desaparicion forzada ni terrorismo de estado.

    Todo eso no fueron más que ilusiones de la izquierda argentina de poder enrostrarle un muerto a la presidencia de Macri.

    Quiero decir que el sitio es muy bueno y que aprendo mucho con ustedes, pero en este caso me parece que el análisis está equivocado.

    Saludos!

  10. Estimado señor Maroño
    A pesar de no coincidir plenamente con su articulo, debo reconocer su erudición respecto al tema de la lucha los decendientes de la tribu Mapuche. Gracias por instruírme.
    Sólo me cabe saber: cómo es la interpretacion de su parte respecto a la aparición del cuerpo (MUY LAMENTABLEMENTE SIN VIDA) de Maldonado. Hecho, estimo muy bien tratado, por la justicia argentina.
    Gracias

  11. Estimado señor Ambasch,
    No sé exactamente a qué se refiere con “la interpretación por mi parte” respecto al cuerpo encontrado en el río Chubut. Las primeras hipótesis de la investigación apuntan a que Santiago murió ahogado mientras escapaba de la Gendarmería Nacional, los cuales perseguían a los mapuches que ocupan las tierras de la región, propiedad del grupo Benetton. De todas formas, esta es la hipótesis principal, pero, evidentemente, no puedo darle mayor validez que la que le dan fuentes periodísticas especializadas.
    Gracias

  12. hay otros intereses tambien, recomiendo leer el articulo de este link
    http://www.elobservador.com.uy/descubren-millonario-negocio-protestas-los-mapuches-n1120522

  13. los mapuches no son originarios de Argentina, ellos invadieron estas tierras y exterminaron en un gran genocidio a la población TEHUELCHE y PUELCHE que vivian en la zona.
    Los que ahora se autodenominan RAM, son grupos de sinverguenzas impulsados por intereses mezquinos.