La organización islamista siria Hayat Tahrir al Sham (HTS) y su líder Ahmed al Shara reivindicaron el salafismo yihadista para luchar contra el régimen de Bashar al Asad, pero como nuevas autoridades del país han buscado mostrarse más moderados. El grupo todavía es considerado terrorista por la ONU, Estados Unidos, la Unión Europea, Canadá, el Reino Unido o Rusia, pero Al Shara anunció que respetaría a las minorías y a las mujeres, amnistía para militares del régimen de Asad, la redacción de una nueva constitución y la celebración de elecciones en cuatro años. Además, abandonó su nombre de guerra (Abu Mohamed al Yolani) y cambió su vestimenta para mostrarse como líder militar y luego civil. Esos gestos y su liderazgo de facto del país lo han convertido en el nuevo interlocutor de Siria con la comunidad internacional.
El pasado yihadista de HTS
Tanto Al Shara como HTS tienen pasado yihadista. Al Shara comenzó vinculándose a la insurgencia relacionada con la organización terrorista Al Qaeda frente a la invasión estadounidense de Irak de 2003. Fue encarcelado en los años siguientes, un periodo en el que reforzó sus ideas radicales y conoció a Abu Bakr al Bagdadi, líder de Al Qaeda en Irak hasta que la refundó como Dáesh. Tras salir de prisión en 2011, Al Shara volvió a Siria para combatir contra el régimen de Asad ante el estallido de la guerra civil.
En 2012 se creó la organización yihadista Jabhat al Nusra bajo el liderazgo de Al Shara, ya conocido como Al Yolani. Al principio el grupo estaba vinculado a Dáesh, pero Al Yolani rompió la relación por diferencias con los métodos radicales de Dáesh y para operar con más autonomía. Después juró lealtad a Al Qaeda, pero en 2016 también rompieron relaciones, pues la facción quería desentenderse de la yihad global para centrar sus operaciones en Siria. Ese mismo año Al Yolani fundó la organización islamista Jabhat Fateh al Sham, con objetivos nacionalistas. Fue el precedente directo de HTS, que se creó en 2017.
HTS ha llevado a cabo asesinatos, conversiones forzosas, tomas de rehenes, guerra de guerrillas o atentados suicidas, pero ha sido más que una milicia islamista. Desde sus inicios lideró la creación del Gobierno de Salvación Nacional de Siria, un proto-Estado en la provincia de Idlib. HTS no impuso la sharía en el territorio y forjó alianzas con otros grupos, pero también reprimió con violencia a la oposición. No obstante, sus métodos mostraron un cambio de las acciones terroristas anteriores a otros más propios de un ejército convencional. Asimismo, ha combatido a Dáesh. Finalmente, HTS lideró la ofensiva relámpago que derrocó a Asad en diciembre de 2024 y se convirtió en el principal actor político y militar del país.
Un giro pragmático para gobernar Siria
Las decisiones de Al Shara, que abandonó su nombre de guerra, muestran su pragmatismo estratégico. Ya en 2021, respecto a la designación internacional como terrorista, sostuvo en una entrevista que HTS no era una amenaza para Occidente. En otras más recientes, ha asegurado que la reivindicación de un califato fue un error de juventud y que su objetivo era acabar con el régimen de Asad. Ahora sostiene que se centra en reconstruir el Estado sirio mediante la creación de instituciones y el diálogo con las minorías.
El de HTS y Al Shara no es el primer caso de una organización y un líder que cambian de ideología o estrategia motivados por el pragmatismo y el cambio de circunstancias. Un ejemplo es Hezbolá. La milicia chií libanesa pasó de combatir la invasión israelí a ser también un partido político y a establecer un Estado dentro del Estado, controlando parte del país donde ha establecido una red de protección social. Otro ejemplo es Nelson Mandela. El líder sudafricano pasó de ser considerado terrorista, también por otros países, al formar parte de la corriente armada contra el apartheid, a presidente del país con la reapertura.
Del mismo modo, Al Shara quiere demostrar que el yihadismo obedeció a la resistencia contra Estados Unidos y después contra el régimen sirio, y que ahora es más moderado. Su giro ya ha facilitado el acercamiento con otros grupos y diálogos con representantes de otros países, entre ellos España. Sin embargo, todavía existen dudas sobre su moderación. Además del ejemplo de su gobierno en Idlib, HTS sigue contando en sus filas con islamistas radicales. HTS y Al Shara tampoco tienen asegurada la estabilización de Siria: los rebeldes kurdos, proturcos y Dáesh siguen controlando partes del territorio.







