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La guerra de Secesión estadounidense fue un conflicto de 1861 a 1865 entre los estados del norte, antiesclavistas y defensores de la unión federal de 1776, y los secesionistas del sur. Tras décadas de tensiones, la elección como presidente en 1860 de Abraham Lincoln, republicano y abolicionista, terminó de dividir al país. Como respuesta, los estados sureños de Carolina del Sur, Misisipi, Florida, Alabama, Georgia, Luisiana y Texas fundaron los Estados Confederados de América, presididos por el demócrata Jefferson Davis.
Marcada la división, un grupo de confederados voló el Fuerte Sumter, un puesto militar federal del puerto de Charleston, Carolina del Sur, el 12 de abril de 1861. Fue el comienzo de la guerra más mortífera en la historia de Estados Unidos. Dos millones de soldados unionistas y un millón de confederados se movilizaron durante cuatro años y se calcula que hubo más de 600.000 muertos, aunque las cifras se disputan.
Norte contra sur: enfrentados por la esclavitud
La causa principal de la guerra de Secesión estadounidense fue la esclavitud, base de la economía agrícola de los estados sureños. Los esclavos eran la fuerza de trabajo de las prolíficas plantaciones de algodón. Cuánto más al sur, había más plantaciones y, por tanto, más esclavos. En Carolina del Sur o Misisipi eran más de la mitad de la población. Por otro lado, la economía del norte se basaba en el desarrollo industrial y de infraestructuras, con una apuesta por el trabajo libre que fomentó una moralidad antiesclavista. De hecho, todos los estados del norte creados hasta esa fecha la habían abolido entre 1774 y 1804.
El debate sobre la esclavitud entroncaba con el del modelo de Estado. En el modelo federal, que plantea una red de estados autónomos que responden a un Gobierno nacional superior, se podía cuestionar más la esclavitud, lo que los sureños entendían como una intromisión. Una confederación, en cambio, daba más independencia política y económica a cada estado, y les permitía preservar lo que entendían como su modo de vida.
Al mismo tiempo, para muchos la esclavitud violaba los ideales fundacionales de la nación estadounidense, de hombres “libres e iguales”. Durante décadas, la federación trató de mantener un equilibrio entre ambos bloques, pero el crecimiento del abolicionismo y las limitaciones a la expansión de la esclavitud con la creación de nuevos estados al sur y al oeste acabaron rompiéndolo.
En plena guerra, Abraham Lincoln publicó la Proclamación de Emancipación, por la que daba libertad a todos los esclavos de los estados secesionistas desde 1863. De esa manera, el presidente unía la causa de acabar la rebelión confederada con la de abolir la esclavitud, lo que motivó a muchos esclavos a huir hacia el norte y combatir del lado de la Unión.
El legado de la guerra de Secesión estadounidense
La guerra de Secesión estadounidense dividió al país en dos partes, más los estados y territorios disputados. También afianzó las diferencias políticas entre republicanos, entonces federalistas y antiesclavistas, y demócratas, más partidarios de una confederación y de defender el esclavismo. Pese a que los confederados empezaron con victorias importantes y resistieron al cerco y el bloqueo naval unionista, se impuso la superioridad militar de la Unión del norte.
Los confederados tuvieron que retroceder con la batalla de Gettysburg de julio de 1863, y la toma unionista del Misisipi ese mismo mes partió a la Confederación en dos. Finalmente, el general sureño Robert E. Lee puso fin a la guerra al rendirse en Virginia el 9 de abril de 1865. Cinco días después, sin embargo, Lincoln fue asesinado por un simpatizante de la Confederación.
Terminada la guerra de Secesión estadounidense inició el periodo de la Reconstrucción hasta 1877, que también marcó la historia política del país. Los estados secesionistas se reintegraron en la Unión, se reforzó la federación y la Decimotercera Enmienda de la Constitución abolió la esclavitud. En 1870, la Decimoquinta Enmienda otorgó el derecho al voto a los hombres afroamericanos. Sin embargo, la segregación racial y el terrorismo del Ku Klux Klan sustituyeron al régimen esclavista en los estados sureños, donde la Confederación se convertiría en un factor identitario asociado a la supremacía blanca.



